castillos en el aire

Por: Jennifer Carolina Chavez Salazar - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

En el primer momento, la necesidad de sentir el estupido vapuleo de los pensamientos sencillos y anodinos era por asi decirlo el reflejo de sus ojos cansados. Un desencadenado malestar que se iva apoderando como gotas de lluvia, irrespirables tan solo de pronunciar su nombre, su significado. Habia caido a la desalentadora blancura pestilente y febril de mi delirio.

Ya estaba alucinando, sentia como me aplastaban grandes bloques de hielo, de manera impresionante, era mi utopia ilusoria de sentir nuevamente la cultura de lo intelectual, la cultura por el derecho de amar y de ser libre.... Bueno a veces se tiene la libertad de pensar y hacerse preguntas esenciales. Pero el alma se habia alijerado y ya solo reinaba el odio y la desilusión.

Puedo decir que aveces se lograr admirar, se logra escribir las cualidades hasta caer en profundos silencios e interrogantes. Se logra con behemencia simplificarse con sincera indignacion y palabras altisonantes e ininteligibles hasta susurrar con ideas vagas. No sabia lo que pensaba ni lo que decia, era como si un rayo me partiera los huesos; estaba enmudecida frente a la atonita situacion invariable de mi realidad. No comprendia como las personas hacian tanta maldad, ¿estaban enfermos acaso?. Este desvario de pronto helaba mi alma sin mayor complacencia. Me habia extraviado avidamente por una fuerza casi que irresistible por una siniestra sensacion. Acaso estaba yo enferma tambien? era como cuando el virus se proponia germinar en toda una gran multitud y sin pensar, asi de mal me sentia. ¿acaso nacemos siendo malos? Me pregunte por un momento y luego desperte viendo mi pais con resignacion invencible. Aveces cuando no se siente la seguridad en donde se esta, se van rompiendo las formas de las señales que una vez con pluma dibujaron nuestro futuro. Un futuro donde las personas buenas, honestas y honorables respetaban nuestros derechos y libertades. Patria mia, me doles en la piel, no he sido verdaderamente afortunada, pues continuamente me siento hurtada, segada, y petrificada ante los repentinos sarcasmos y sombras fugitivas de la maldad. Ya no tienes personas honorables en tu capital, ¡ oh ¡ patria mia me doles en la piel,cada vez mas, dejas como su indumentaria nos duerme hasta enmudercernos y desgraciar petinezmente nuestro bienestar. Personas corruptas y sin verguenzas, traen consigo la mentira y la esclavitud y la idiotez a nuestro puebo. El desorden en que vivimos no es mas que el viejo retrato envelecedor y culpable de los despreciables que gobiernan la patria.

La potitizacion de los cargos, pero sobre todo los proyectos en satisfacer la necesidad de la sociedad o cumplir con una politica publica, se vuelven cada vez mas el negocio esperado. Una triste realidad que en mi paisaje inicial desalento mi utopica imaginacion, mis ideales volviendolos aun mas encastillos en el aire.





© 2014 Enlace Regional. Todos los Derechos Reservados.
Powered by: