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La revista del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.) 'MIT Technology Review' ha presentado su lista de las compañías "más disruptivas" del año 2015. El mayor criterio para entrar en la selección es hallar una forma de negocio práctica y ambiciosa basada en una tecnología innovadora.


1. La mejor de todas resultó ser la compañía norteamericana Tesla Motors, fundada por el magnate sudafricano Elon Musk, que a su idea revolucionaria de coches eléctricos ha sumado la creación de una nueva línea de baterías que cumplirían el sueño del gran científico serbio Nikola Tesla: fabricar un conjunto de baterías "que fomenten un ecosistema de energía limpia y ayuden a destetar el mundo de los combustibles fósiles".

2. Xiaomi (China) es la compañía que compite con Apple en el mercado asiático. Los analíticos han destacado sus teléfonos inteligentes de bajo coste, que tienen un gran número de admiradores. La empresa está valorada en más de 45.000 millones de dólares.

3. Illumina (EE.UU.). Gracias a sus equipos de rápida lectura de ADN los hospitales y clínicas especializadas en cáncer reciben el 90% de los datos de este material genético.

4. Alibaba (China). Se trata del mayor minorista 'online' del mundo, que lleva a cabo más del 50% de sus transacciones diarias mediante Alipa, su servicio de cartera y banca digitales. Alibaba el año pasado logró salir a bolsa y marcar el récord de recaudación: 25.000 millones de dólares.

5. Counsyl (EE.UU.) ha desarrollado una económica prueba de ADN que permite conocer a los futuros padres el riesgo de concebir un bebé con una anomalía genética que pueda llevar a su muerte.

6. SunEdison (EE.UU.) se dedica a proveer electricidad en países en desarrollo y a extender sus productos de energías renovables.

7. Tencent (China) es el portal de servicios de Internet más utilizado en chino. El número de usuarios activos del servicio de mensajería móvil WeChat (análogo de WhatsApp) asciende a 549 millones de personas al mes.

8. Juno Therapeutics (EE.UU.) es una empresa de biotecnología que intenta combatir el cáncer empleando células inmunológicas del propio paciente.

9. SolarCity (EE.UU.) es otra empresa de Elon Musk que ofrece en arrendamiento paneles solares de silicio para tejados. En EE.UU. la compañía cuenta con 177.000 clientes.

10. Netflix (EE.UU.) es una empresa que crea "contenidos innovadores y forja tratos de distribución con empresas de televisión por cable". En 2014 fue nominada a 31 premios Emmy por su programación original.

Cabe mencionar que compañías como Google, Amazon y Apple aparecen en el puesto 12, 13 y 16, respectivamente.

Por RT.com


Mientras el Gobierno griego se esfuerza por llegar a un acuerdo sobre su deuda con sus acreedores les explicamos en detalle en este artículo las causas y posibles soluciones a una crisis que está afectando a toda la Unión Europea.

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¿Cómo ha llegado la UE a esta situación?
Los líderes europeos no permitieron a Grecia caer en impago en 2010, algo que sí hubiera tenido sentido ya que el daño económico habría sido menor. La UE prestó más a Atenas, con condiciones, para que siguiera pagando a los bancos del resto de Europa durante otros dos años. En consecuencia, acabaron perjudicando aún más a la economía griega al aumentar drásticamente su deuda. El golpe a la economía dirigido por los acreedores ha allanado el camino al poder de Alexis Tsipras y su partido Syriza.

¿Quién es culpable?
Karl Whelan, profesor de economía del University College de Dublín, afirma en su artículo que no es correcto culpar de la situación al primer ministro griego Alexis Tsipras o Syriza: no estaban detrás de las decisiones que llevaron al endeudamiento excesivo de Grecia. Para el momento que llegaron al poder, los repetidos errores de los ministros de finanzas de la UE, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional ya habían aplastado la economía griega.

¿Por qué el programa impuesto por los acreedores ha fracasado?
La austeridad fiscal en que insiste el Fondo Monetario Internacional inflige aún más daño a una economía ya gravemente dañada, mientras las reformas económicas estructurales, por muy ansiadas que sean, no mejoran las posiciones fiscales en el corto plazo. De hecho, empeoran la situación durante las recesiones.

¿Cómo resolver la crisis griega?
Según el economista y exfuncionario del Fondo Monetario Internacional Ashoka Mody, en primer lugar ha de anularse la deuda griega hasta el 50% del PIB, la cual deberá ser pagada en 40 años. En segundo lugar es preciso reducir y restructurar la banca nacional. En tercer lugar, se necesita un superávit presupuestario primario del 0,5% en los próximos tres años.

¿Qué significa 'Grexit'?
'Grexit' es un término inventado por la prensa anglosajona para la posible y temida salida de Grecia de la zona euro si el país se declara en quiebra. Se trata de una fusión de las palabras 'Greece' (Grecia) y 'exit' (salida).

¿Cómo sería el impacto del 'Grexit'?
Según los analistas, la salida de Grecia de la Eurozona sería decisión sin precedentes para la comunidad monetaria que socavaría la confianza de los inversores: afectaría en primer lugar la banca de los países periféricos y haría disparar los costes de financiación de los países miembros más endeudados. Los escenarios más pesimistas dibujan una crisis económica profunda en el conjunto de la Unión Europea.

Por RT.com



El premio nobel de la paz, Kailash Satyarthi, resaltó que el analfabetismo y la pobreza están absolutamente interrelacionados.

trabajo-infantil 1El trabajo infantil y la falta de acceso a la educación son dos caras de la misma moneda, por lo que no se erradicará el primero si no se resuelve antes el segundo, dijo hoy el premio nobel de la paz Kailash Satyarthi.

"No se logrará la erradicación del trabajo infantil hasta que se consiga que todos los niños tengan acceso a la educación. Son dos lados de la misma moneda", afirmó Satyarthi en una rueda de prensa.

"Es un problema triangular, el trabajo infantil, el analfabetismo y la pobreza están absolutamente interrelacionados, y no se puede resolver uno sin resolver el otro. Es el eterno problema del huevo y la gallina", agregó.

El activista indio, galardonado el año pasado con el Premio Nobel junto a la paquistaní Malala Yousafzai por su trabajo en pro de los derechos de los niños, se encuentra en Ginebra con motivo de la Conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2015, la OIT presentó hoy un informe titulado "Allanar el camino hacia el trabajo decente para los jóvenes", que no aporta datos nuevos dado que la situación no ha mejorado.

Según el documento, 168 millones de niños trabajan, de los cuales 120 millones tienen entre 5 y 14 años.

"Estos números son enormes, son gigantescos. Pero detrás de cada número hay un rostro, hay un menor, hay un ser humano. Cada niño importa. Y yo como activista no puedo dejar de trabajar por todos y cada uno de ellos", subrayó.

El informe confirma que la participación prematura en el trabajo infantil está asociada con un nivel de instrucción inferior y, más tarde en la vida, con empleos que no cumplen con los criterios mínimos de trabajo decente.

"Tanto el trabajo infantil como la falta de educación o de salud es violencia infantil. Que haya 168 millones de niños que trabajan es inaceptable. Necesitamos voluntad política para revertir esta situación", afirmó.

En este sentido, Satyarthi urgió a todos los gobiernos a que asuman que hay un problema urgente que resolver.
"La infancia no espera, debemos actuar ahora", advirtió.

El activista informó de que, anualmente, se invierten entre 3.500 y 4.000 millones de dólares en Ayuda Oficial al Desarrollo en el área de la educación.

"Pero lo que necesitamos son 22.000 millones. Con 22.000 millones podríamos educar a todos los niños del mundo", indicó y recordó que la asistencia a programas educativos ha disminuido en los últimos años a causa, en parte, de la crisis económica.

"22.000 millones de dólares equivale al gasto militar mundial de 4,5 días", denunció.

Satayarthi fundó en 1980 Bachpan Bachao Andolan, una entidad que ha logrado proteger los derechos de más de 83.000 niños en 144 países.

De hecho, se considera que su trabajo y su activismo permitió que se aprobara la Convención número 182 de la OIT que previene contra las peores formas de trabajo infantil.

El activista recordó que hay "evidencias empíricas" de que sin educación no hay desarrollo y pidió que la enseñanza se trate como un tema transversal tanto a nivel internacional como nacional.

Por eso solicitó que los ministros cuyas carteras se dedican a la educación, lucha contra la pobreza, trabajo y salud trabajen juntos, y urgió a la OIT, la Unesco y Unicef a hacer lo propio.

Preguntado sobre el rol de las grandes corporaciones para evitar que haya trabajo infantil, Satyarthi respondió que es crucial, pero además instó a los consumidores a velar por que los productos adquiridos sean producidos exclusivamente por adultos.

El informe de la Organización Internacional del Trabajo muestra que los jóvenes que tuvieron que soportar la carga del trabajo cuando eran niños son más propensos a tener que conformarse con empleos familiares no remunerados o a ocuparse en empleos mal remunerados.

Asimismo, el documento revela que en los países de bajos ingresos, entre el 20 y el 30 % de los niños dejan la escuela y empiezan a trabajar a los 15 años.

Según las estimaciones de la OIT, unos 47,5 millones de jóvenes entre 15 y 17 años realizan actividades peligrosas.

Agencia EFE



Islamic State IS insurgents Anbar Province Iraq-600x264
El año pasado por estas fechas el mundo descubría en sus televisores el Estado Islámico, una encarnación del mal que se dedicaba a cortar cabezas, y que después de apoderarse de Mosul, amenazaba con entrar en Bagdad a sangre y fuego. Desde entonces para sus victimas todo ha ido hacia peor. Pero el Estado Islámico, lejos de ser meramente una pandilla callejera que se dedica a aterrorizarnos con sus atrocidades desde la distancia, se ha convertido en un verdadero ejército que ha constituido un estado (lo llaman califato) con un importante respaldo social, que día tras día gana kilómetros y deglute a su paso pueblos enteros. El texto que tiene entre sus manos va a intentar tomar distancia de la propaganda para ofrecer sin más un relato y una interpretación basados en los hechos.

Iraq no es un país para viejos
El Estado Islámico se creó en Iraq bajo el nombre de Estado Islámico de Iraq (ISI en sus siglas en inglés), siendo la franquicia de Al-Qaeda, y siendo uno más entre los grupos que operaban en el triángulo suní (el área dentro de Bagdad, Ramadi y Tikrit), en el peor momento de combates entre la resistencia iraquí y los ocupantes aliados. De esto ya hace algunos años. Vale la pena, sin animo de ser exhaustivo (en anteriores artículos se ha hablado de esta cuestión), de contextualizar esta realidad.

Los ejércitos aliados, liderados por los Estados Unidos, en la primavera de 2003, en cuestión de semanas vencieron a las tropas regulares iraquíes (la mayoría de soldados y mandos decidieron desaparecer para huir del país o esperar una forma y un momento más oportuno para combatir) y derribaron el régimen (siempre nos quedará aquella imagen del derribo de la estatua de Sadam Husein en frente del hotel Palestina), pero después de asegurar bien el Ministerio del Petróleo y las instalaciones petrolíferas, fueron incapaces de ganar la postguerra (un eufemismo para decir que la guerra iba a continuar durante años) contra una resistencia local y multinacional (ésta vez sí llegaron lo mejor de cada casa para combatir al invasor). Pero lo que peor hicieron los aliados por incapacidad o por una dejadez, premeditada o no, fue el no ofrecer o facilitar un nuevo estado representativo para todos los iraquíes, y una estructura estatal que substituyera a la liquidada.

Por esa razón las bombas que estallaban en las ciudades iraquíes fueron la expresión de las diferentes facciones iraquíes que luchaban por el poder excluyendo a las demás. Los aliados al desarticular el ejército y la estructura estatal dejaron sin puesto de trabajo a los funcionarios y crearon de facto un vacío de poder que fueron incapaces de volver a llenar. Los mejor preparados para efectuar la transición política de la dictadura a la democracia habrían sido los funcionarios del régimen baazista pero muchos tenían las manos manchadas de sangre, y aquí además de lo que se trataba era de repartir el poder entre la oposición al régimen, aunque fuera confesionalmente y no representará al grueso de la población. Los militares desaparecieron para continuar la guerra, y el resto de funcionarios salieron del país para iniciar una larga marcha hacía el exilio por miedo a las represalias (más de millón de iraquíes se desplazaron hacía Siria y Jordania).

Por lo dicho hasta ahora podemos decir que los aliados optaron por la ruptura total con el régimen y sus funcionarios pero fueron incapaces de imponer o facilitar un nuevo estado. En estas circunstancias el ejército norteamericano entre agosto y diciembre de 2011, en un contexto de crisis económica global e impopularidad de la guerra entre la opinión pública estadounidense, da por terminadas las operaciones militares y abandona el país a su suerte. En Iraq desde el 2003 ha habido un mínimo de 110.000 muertes entres los civiles causados por la guerra (hay fuentes que las elevan al medio millón y hay que cifran las indirectas en el millón) y 4.500 soldados norteamericanos muertos (6.500 soldados más que han estado tanto en la guerra de Afganistán como de Iraq se suicidan cada año al regresar a casa).

El sueño convertido en pesadilla
Pasaron los años y mientras Iraq dejaba de ser actualidad en el mundo árabe se iba a producir un verdadero terremoto político esperanzador, liderado por un pueblo que quería pan y libertad, que al final se ha convertido en una verdadera pesadilla. En el 2011 en Túnez y Egipto la revuelta fue capaz de expulsar a Ben Alí y Hosni Mubarak, para dar paso a un proceso electoral democrático que permitió acceder al poder a los Hermanos Musulmanes. Esta nueva circunstancia hizo que los grupos terroristas islamistas de inspiración salafista (multitud de grupos en el Magreb) y wahhabitas (como Al-Qaeda) perdieran buena parte de su retórica argumental (la denuncia de los regimenes árabes corruptos). Silenciosamente en Iraq se estaba formando otra revuelta entre la población mayoritariamente sunnita, que denunciaba el estado confesional de Nuri Al Maliki, y la dejadez de su territorio. El gobierno iraquí contestó con dureza a este levantamiento produciéndose la matanza de Hawija (una localidad cercana a Kirkuk), cuando el ejército regular para reprimir una protesta mató a cincuenta personas e hirió a más de cien. Este caldo de cultivo fue explotado por multitud de grupos contrarios al gobierno de Bagdad entre los que se encontraba el Estado Islámico de Iraq.

En cualquier caso lo peor estaba sucediendo en Libia, y sobre todo en la vecina Siria, donde Muammar el Gadafi y Bashar Al Asad para neutralizar sus respectivas revueltas mandaron disparar a su propio pueblo. Entonces la revuelta se convirtió en la guerra civil. Hay a quién no le gusta este término porque ve solo una guerra entre el pueblo y una dictadura: sin embargo cuando una dictadura mantiene el apoyo de parte de su pueblo encuentro que el término guerra civil es el adecuado.

En Libia el asuntó se zanjó con la intervención militar por motivos humanitarios con los bombardeos desde el aire contra el ejército regular por parte de Francia, el Reino Unido, Italia, y los Estados Unidos (al final las operaciones fueron coordinadas por la OTAN) saldándose el asunto, como sucedió antes en Iraq, con la liquidación del régimen (Muammar el Gadafi fue linchado por la turba ante las cámaras), la liberación de los presos (entre estos muchos criminales), y la partición de facto del país en dos regiones (la Tripolitana con capital en Trípoli, y la Cirenaica con capital en Bengasi). Hoy Libia se puede decir que ha dejado de existir y se ha convertido en dos estados fallidos en los que sus efectivos militares no ofrecen seguridad alguna y no controlan nada frente a los grupos armados islamistas (entre los que se encuentra el Estado Islámico): la huida masiva de decenas de miles de personas por el Mediterráneo que parten desde estas tierras, y que tanto nos conmocionan cuando vemos por televisión que mueren ahogados en el mar, es una consecuencia de la inteligente política occidental de liquidar estados y no preveer que lo que vendrá después por falta de un recambio adecuado será peor.

En Siria las cosas empezaron de una forma similar pero no parecen terminar de ninguna manera. Los opositores al régimen, formaron el Ejército Libre de Siria, sin apenas experiencia militar (salvo por los desertores del ejército regular), y peor armamento. Las deficiencias del Ejército Libre de Siria intentaron corregirlas algunos países occidentales proporcionando tanto entrenamiento como armamento. Entonces entraron en acción los grupos armados islamistas, apoyados financieramente por las monarquías del Golfo Pérsico, entre los que pronto despuntarían, Jabhat al-Nusra (Al-Qaeda), Frente Islámico, y el ejército del Estado Islámico de Iraq y Sham (ISIS): aquí los tenemos. El Estado Islámico de Iraq se desplazó desde Iraq hacía Siria y ganó la hegemonía en el momento en que quedó claro que no habría bombardeos occidentales sobre el régimen. Washington tuvo la intención de intervenir militarmente contra el régimen cuando los rebeldes denunciaron el uso de armas químicas sobre la población civil (2.000 personas muertas que se sumaban a las más de 150.000 por armas convencionales), pero la oposición de Moscú (recordemos la base naval de Tartus, como por el precedente del desastre libio) dejó el asunto en suspenso. ¿Cómo debemos interpretar la ascensión del Estado Islámico en Siria? ¿Cómo una consecuencia de la tibieza occidental o como el último recurso para prolongar el hostigamiento al régimen? Probablemente sea un poco de todo pero la realidad es tozuda: los desastres de Iraq y Libia forman parte de un mal precedente que intuyo que Washington liquidando otro estado no quiere repetir. En cualquier caso Siria es hoy un infierno que arroja más de 200.000 victimas mortales y millones de desplazados.

La tierra de promisión
El Estado Islámico vuelve a Iraq aprovechando el levantamiento sunnita contra Nuri Al Maliki y sorprendentemente conquista un amplio territorio (incluida la populosa ciudad de Mosul), recolectando todo tipo de armamento de un ejército regular iraquí que se bate en retirada, e instaurando un califato entre los dos países −eliminando las fronteras trazadas por primera vez por el funcionario británico Sykes y el funcionario francés Picot tras la Gran Guerra− que lidera un misterioso Abu Bakr Al Baghdadi. El Estado Islámico ha logrado formar un verdadero ejército (entrenado y comandado por algunos de aquellos oficiales baazistas que tras la invasión norteamericana desaparecieron), está articulando una estructura estatal de gobierno compuesta por un sistema de explotación económica (desde la venta de antigüedades rapiñadas a la venta de petróleo en los campos que controla), un sistema de recaptación de impuestos que penaliza a los infieles, y un sistema jurídico brutal que hace una interpretación rigurosa de la sharia (ley islámica).

Hay dos argumentaciones para ningunear al Estado Islámico, que aunque moralmente pueden entenderse, en mi opinión están equivocadas, y no sirven para entender porque existe este fenómeno.

La primera de ella es considerar al Estado Islámico como un mero grupo terrorista que se impone con el terror a la población y que ésta no puede hacer otra cosa que aceptarlo. El Estado Islámico mata a todo aquel que le hace frente o no lo acepta: los que no mantienen un credo religioso islámico sunnita (porque los chiítas son considerados también infieles) tienen la opción de convertirse, pagar un impuesto, o perder la vida. Pero en cuanto al resto la cosa cambia. Me temo que el Estado Islámico para que pueda no solo mantenerse si no crecer por fuerza tiene que tener un respaldo social importante. Para entender esto quizá deberíamos rescatar del pasado la formación del Tercer Reich, en donde todo aquel que se le oponía, o no compartía sus ideas políticas, o era declarado racial o moralmente inferior, terminaba con sus huesos en un campo de concentración y exterminio. Pero el nazismo tenía tanto el respaldo social de la mayoría de alemanes como de muchas otras personas que colaboraban con ellos en los países ocupados.

La segunda argumentación es si cabe más políticamente incorrecta. El Estado Islámico es un estado religioso y la religión que mantiene es el islam. Para mantener esto solo tenemos que ver como el Estado Islámico utiliza la religión para hacer una llamada global a todos los musulmanes para que acudan a la nueva tierra de promisión: para combatir a los infieles pero también para establecerse con sus familias. El islam que profesan los miembros del Estado Islámico es el wahhabismo: una interpretación retrograda del islam relativamente reciente que tiene su epicentro en la Península Arábiga, sin que por ello debamos mantener que todos los wahhabitas les parezca bien el Estado Islámico. Hay quién considera, nuevamente para quitar hierro al asunto, no molestar al resto de musulmanes, o ningunear al Estado Islámico, que el wahhabismo no es islam. Yo no pienso entrar en debates teológicos de si el Estado Islámico y los wahhabitas mantienen o no los cinco pilares del islam, si interpretan el Corán como les da la gana, o si como el resto de wahhabitas siguen más la Sunna con los hadices del profeta que el libro, sin más me limito a señalar que la religión, sea ésta cual sea, se ha instrumentalizado tanto para lo mejor como para lo peor. Por lo tanto no deberíamos rasgarnos tanto las vestiduras.

Tropezar mil veces con la misma piedra
El Estado Islámico no lo hemos creado nosotros pero son nuestros gobernantes los que han generado las condiciones para que este pueda existir. Sin la guerra de Iraq de 2003 y la destrucción del estado no se podrían haber desarrollado este tipo de grupos terroristas que han devenido en un estado que ha roto en pedazos tanto a Iraq como a Siria. No habrían sido posibles porque las dos dictaduras bazzistas controlaban con mano de hierro los dos países. No es algo que debería consolarnos porque hablamos de dictaduras sangrientas pero el resultado después de la guerra ha sido y está siendo peor. Da una sensación de Déjà vu a lo sucedido en Afganistán durante la guerra de los muyahidines contra el Ejército Rojo: en esa ocasión los nuestros equiparon (Estados Unidos), entrenaron (Pakistán) y financiaron (Arabia Saudita), al germen de lo que más tarde sería Al-Qaeda. Si esa era la razón a cara descubierta había otra mucho más inquietante que Olivier Roy argumentaba así:

"Se trata de fomentar un radicalismo propiamente suní, que anteponga la aplicación integral de la sharia y evite cualquier evocación a una revolución islámica. Esto beneficiaria a Arabia Saudí, deseosa de reforzar su legitimidad frente a Irán. Por lo que respecta a los servicios pakistaníes, han tenido siempre, y tienen todavía un proyecto más amplio: jugar la carta islámica suní para controlar Afganistán y abrirse camino hacía Asia Central".

Los muyahidines se mataron entre sí y los talibanes tomaron el relevo en el poder en Afganistán. Al-Qaeda tuvo en este país su santuario hasta los atentados sobre Estados Unidos del 11 de Septiembre de 2001. Olivier Roy sentenciaba finalmente esto:

"En la actualidad las redes fundamentalistas suníes se encuentran desconectadas de las verdaderas encrucijadas estratégicas del mundo musulmán (salvo en Pakistán y en Afganistán). Presentan una característica nueva: son internacionales y "desterritorializadas", es decir, que sus militantes nomadean de yihad en yihad, en general en los márgenes del Próximo Oriente (Afganistán, Cachemira, Bosnia). Se definen como internacionalistas musulmanes y no unen su militancia a ninguna causa nacional particular. Sus "centros" son en la tierra de nadie de las zonas tribales afgano-pakistaníes".

Esto que se podía aplicar a Al-Qaeda por no llegar nunca esta organización a poder crear un estado en cambio con el Estado Islámico es diferente. El bloque occidental queriendo liquidar la bestia que en el pasado ayudo a crear, mediante la guerra contra el terrorismo internacional destrozando Iraq, no ha hecho más que crear las condiciones para que se genere una bestia peor. El fracaso de lo que pretendía la revuelta árabe, a excepción de Túnez, la emancipación política y social, con la sangría en Libia y Siria, y la renovación de los militares árabes de sus funciones represoras (es paradigmático el golpe a Mohamed Morsi pero también el mantenimiento de Bashar Al Asad), nuevamente da argumentos a los intolerantes para crecer y extenderse.

Por todo lo escrito hasta ahora no podemos caer en la generalización hacía todos los musulmanes vinculándolos al Estado Islámico. Esto no tiene el menor sentido. Entre otras cuestiones porque la inmensa mayoría de victimas del Estado Islámico y Al-Qaeda son musulmanes. Pero cada vez que se da la circunstancia que un joven europeo musulmán se lía la manta a la cabeza y se va a luchar hacía Oriente Medio es un síntoma de algo que estamos haciendo muy mal. Ha habido y hay un plan de guerra contra Oriente Medio que no ha traído más que desgracias, y hay también un lucha interna en el seno de la comunidad musulmana. Por esa razón nuestros gobernantes harían bien en desactivar conflictos en lugar de fomentarlos, y la población musulmana haría muy bien en condenar al Estado Islámico, y hacer todo lo posible pedagógicamente para hacer desistir a estos jóvenes de sus intenciones. De lo contrario la guerra está servida e iremos a la misma de cabeza.

Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.


Así lo anunció el Departamento de Estado de EE. UU. La isla estaba en ese listado desde 1982.

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El gobierno de Estados Unidos retiró formalmente a partir de este viernes a Cuba de la lista del Departamento de Estado sobre países que promueven el terrorismo, informó la cancillería estadounidense en una nota oficial. 

"El plazo de 45 días de notificación al Congreso ha expirado, y el Secretario de Estado tomó la decisión final de rescindir la designación de Cuba como Estado Promotor del Terrorismo, que se torna efectiva hoy, 29 de mayo", expresó el vocero del Departamento de Estado, Jeff Rathke, en su nota. 

De acuerdo con la cancillería, Estados Unidos mantiene "significativas preocupaciones y divergencias" con Cuba en diversos asuntos, pero que están "fuera de los criterios relevantes a la rescisión" de su designación para la polémica lista. 

La salida de Cuba del listado ─en que hacía compañía a Irán, Siria y Sudán─ "refleja nuestra convicción de que Cuba reúne los criterios" para ser excluida.

Cuba, apuntó la nota, "no ha proporcionado ningún soporte al terrorismo internacional en los últimos seis meses" y además "ha proporcionado garantías de que no apoyará actos de terrorismo en el futuro"

La medida requerirá aún la publicación de la medida en el diario oficial estadounidense, el Federal Register, pero la cancillería en Washington dejó claro que la remoción de Cuba de ese listado se torna efectiva de inmediato.

Obstáculo que debía ser removido
Desde el histórico anuncio del pasado 17 de diciembre sobre el inicio de un proceso de reaproximación entre La Habana y Washington, la permanencia de Cuba en ese polémico listado se había tornado un obstáculo que era preciso remover para permitir avances.

Durante una de las reuniones de alto nivel y que se realizó en Washington, la delegación cubana dejó claro que no presentaba la salida de esa lista como una precondición, pero sí un paso esencial para permitir otros acuerdos.

La importancia que los cubanos atribuían al gesto simbólico de retirar al país de esa lista quedó patente hace dos semanas, cuando el presidente Raúl Castro dijo que los dos países podrían restablecer las relaciones después del 29 de mayo.

El presidente estadouidense Barack Obama había notificado al Congreso el 14 de abril de su decisión de remover a Cuba de la lista, pero la normativa concedía al Congreso un plazo de 45 días para interponer un bloqueo mediante una resolución bicameral, plazo que se venció este viernes.

Delegaciones de alto nivel de Cuba y de Estados Unidos mantuvieron una nueva ronda de conversaciones en Washington la semana pasada, y aunque la reunión terminó sin anuncios quedó en el aire la sensación de que el proceso se aproximaba de un paso decisivo.

Cierre de un ciclo
Cuba había sido incluida esa lista en 1982, bajo el argumento de que servía de santuario a militares de la organización vasta ETA y ofrecía soporte a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En los últimos años, sin embargo, la permanencia de Cuba en la nómina se había tornado más y más difícil, ya que el país pasó a ser el principal agente y el escenario de las negociaciones de paz entre las FARC y el gobierno de Colombia.

Con el inicio de la reaproximación, la situación se tornó insostenible. Finalmente, en la víspera de la Cumbre de las Américas, el Departamento de Estado envió a Obama un documento interno aconsejando la remoción de Cuba, y días más tarde el presidente notificó al Congreso sobre su decisión.

Con esta decisión, Cuba queda excluida de un paquete específico de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ligada al Departamento del Tesoro.

Estas sanciones se aplican exclusivamente a los países que constan en la polémica lista y son implementadas por diversos departamentos, como los de Estado, Comercio, Defensa y Tesoro. El grueso de las sanciones de Estados Unidos a Cuba, sin embargo, sigue vigente por la normativa que rige el bloqueo comercial y financiero, codificado en ley.

AFP


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