Titulo original “La cobardía ante Trump el maltratador” publicado en www.huffingtonpost.es

La cobardía ante Trump el maltratador

"Nuestras posiciones de negociación son realmente diferentes. México está siendo colgado por los pies desde la ventana de un rascacielos. México está en una posición terrible, nosotros no". Esta frase de un alto funcionario del Gobierno canadiense sobre el trato que Donald Trump está dando a México en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte lo resume todo.

Léanla otra vez, por favor, con la claridad con la que escenifica lo que está ocurriendo, y lean ahora lo que sigue a tan descriptiva situación: "Amamos a nuestros amigos mexicanos pero nuestros intereses nacionales están primero y la amistad viene después", dijo el canadiense.

El maltrato crece de dos variables: la superioridad del maltratador y el silencio y permisividad del resto. Canadá mirará a otro lado, como buena parte de la comunidad internacional está ya mirando a otro lado, esperando que ellos no sean los siguientes de la lista del "bulleador" (como dicen en estas tierras).

En estos días estoy elaborando un reportaje económico para el medio en el que trabajo en México. Varias altas compañías asentadas en el país han declinado hablar conmigo del tema Trump. El más elocuente fue un responsable de comunicación, que me contestó: "Tenemos allí también empresas y no podemos arriesgarnos". "¿Calláis por miedo?", le pregunté. "Claro, como pasa ante los maltratadores". Otros han inventado excusas ridículas o no han contestado a más llamadas para evitar retratarse.

Trump lleva maltratando y humillando a México desde que anunciara su candidatura. ¿Saben que en muchos de sus mítines de campaña había en la entrada un hombre disfrazado de Trump que le pegaba una paliza a unos actores disfrazados de mexicanos?

El zafio neoyorquino no sólo es un racista desagradable, es una mala persona. Qué frase tan absurda en estos tiempos en los que lo que prima es el resultado, ¿no? ¿Qué es además ser mala persona? ¿Para quién? ¿Qué importa? Él promete hacer grande su país y se lleva más de 60 millones de votantes que creen que ser de Estados Unidos les da derecho a arramplar con todo.

Y entonces dan igual los insultos; la condena de cientos de millones de personas a los que se puede empeorar sus vidas pero que son los otros (qué raza animal tan egoísta y absurda es la humana); las vejaciones y retrocesos que suponen volver a los muros. Hace algunas décadas Europa tiró su muro de Berlín y el planeta lo festejó como un gran triunfo y hoy asistimos al levantamiento de otro mientras la comunidad internacional calla.

Y no, no se confundan, el muro importante no es el de cemento. Eso es una egolatría necesaria de los sátrapas a los que les gusta dejar una gran obra con la que ser recordados. El muro importante es de odio y económico. Obligar a cerrar empresas bajo amenazas en tu país vecino, parar el dinero que los inmigrantes mandan a sus casas y señalar a todo un colectivo por el hecho racial como delincuentes tendrá un enorme coste. No es que se detenga a inmigrantes ilegales, como se hace en todos los países del mundo, es que se expulsa a un colectivo señalado como causante de todos los males. Se extirpa una infección.

En el innecesario hecho de decirlo en voz alta repetidamente y en la valla de piedra hay algo más que una simple forma, hay un fondo. Se busca vejar, dividir, señalar que hay buenos y malos. Nada es más importante para un elegido salvador que encontrar una gran amenaza de la que salvar a su pueblo.

Para que un europeo se haga una idea de lo que aquí está ocurriendo esto es como si Alemania y Francia deciden de la noche a la mañana levantar un muro con el resto del continente, poner aranceles a todos los productos y deportar a todos los inmigrantes tras años en los que los sistemas productivos de España, Portugal o Grecia han aceptado que su comercio era con la Unión Europea.

Te convencieron de reducir tus plantaciones agrícolas, tus cuotas de pesca y aceptar que tus sistemas productivos debían ser acordes a las necesidades de sus grandes mercados y un día gana las elecciones un tipo maleducado y maltratador y te dice que tú ya no le convienes y, además, te pega un portazo en la cara para despedirse si no aceptas las condiciones que él imponga en su nuevo acuerdo.

Lo ha hecho ya Gran Bretaña. Curioso ver al mundo anglosajón, los que inventaron la globalización, abanderando ahora el proteccionismo. Todo a gusto de los que mandan, de sus intereses, de sus creencias. El resto acepta, baja la cabeza y calla. Recuérdenlo para cuando ellos den la enésima lección de valores al resto del planeta.

Todo eso está pasando acá, en México. Convivo con la tristeza e indignación de los mexicanos. Con lo humillante que es que el día que vas a comenzar las negociaciones bilaterales y que van para Washington tus ministros estrellas se anuncia que el muro se levantará para que dejen de entrar delincuentes y violadores.

El Gobierno de Peña Nieto, en mi opinión, en este tema lo está haciendo lo mejor que puede. Fue un error innecesario invitar a Trump en la campaña, quizá le ha faltado firmeza en mostrar repulsa, todo es opinable y razonable, pero que eso no nos distraiga de lo que está pasando, de diferenciar entre el maltratador y el maltratado. Los mexicanos proponen diálogo, no han aceptado aún nada humillante, sólo quieren sentarse a hablar. ¿Qué quieren que hagan cuando el sustento de millones de familias está en juego?
Pueden morir con orgullo, pero ese es un defecto que tenemos los latinos, apelar al honor para justificar las derrotas. Bonito, pero un defecto que nunca se han permitido los anglosajones. España perdió Cuba ante EEUU con aquella famosa frase de "más vale honra sin barcos que barcos sin honra". Y México "inventó" su historia de los Niños Héroes y el cadete Juan de Escutia lanzándose al vacío enrolado en la bandera mexicana para que no fuera mancillada por las tropas gringas que tomaban la capital en 1847. Dos preciosos gestos que dejaron Cuba y México a unos EEUU algo menos honrosos en ambos casos.

Es el momento de estar con México. Se debe exigir desde la ética a la comunidad internacional que esté con México. Si no es por Justicia, que parece un motivo suficiente para rebelarse, que sea por el egoísmo de parar al maltratador. Porque hoy es México, y Centroamérica, y la comunidad musulmana, y el colectivo LGTB...

"Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no pronuncié palabra, porque yo no era judío,
Cuando finalmente vinieron a buscarme a mi, no había nadie más que pudiera protestar."




Los valores 'genuinamente americanos' cuya defensa reclama hoy Donald Trump, esas invocadas tradiciones ancestrales de los descendientes de los rostros pálidos de América del Norte, brotan en realidad de la más silenciada y salvaje limpieza étnica que se ha perpetrado en la Historia: la que emprendieron a finales del siglo XVI los corsarios ingleses, franceses y holandeses, amparados por sus monarquías, sobre las más de 200 naciones amerindias que habitaban lo que hoy es Norteamérica.

Trump contra los pieles roja
Es seguro que sin la patente de corso otorgada por sus reyes y reinas, sin esa burocrática licencia para matar, hombres como Francis Drake o Walter Raleigh hubieran sido unos sin papeles de la época y hubieran pasado a la historia como simples piratas o filibusteros por los saqueos continuados que hacían de los tesoros que, a través del Atlántico, transportaban las carabelas españolas.

Corsarios desgreñados como Donald Trump acopiaron por entonces riquezas ingentes que provocaron una imprevista y súbita acumulación de capital en sus países. Junto a sus ejércitos imperiales, esos corsarios asalariados desbrozaron el suelo americano para que se establecieran legalmente las primeras colonias de hombres blancos, mayoritariamente ingleses, escoceses e irlandeses en las primeras oleadas migratorias.

En ese afán legal por arraigarse a los suelos usurpados, en ese afán por metabolizar lo robado hasta convertirlo en algo de su exclusiva propiedad, reside el más primitivo de los genes de los actuales norteamericanos blancos. Tanto es así que para zafarse de las pretensiones territoriales de Inglaterra y de los tributos que muchas décadas después les seguía exigiendo Londres se alzaron contra su ejército en el siglo XVIII, machacaron a las milicias británicas y de la mano de George Washington se proclamaron independientes, dando a luz un nuevo país esclavista y genuinamente pálido, Estados Unidos.

El derecho a anexionarse los horizontes ajenos quedó plasmado al cabo de apenas un siglo en el exterminio sistemático y definitivo de todas las naciones que habitaban esa América: cheyennes, comanches, sioux, cheroquis, navajos, apaches... Apenas el 1% de los 325 millones de habitantes que hoy tiene Estados Unidos son descendientes de aquellas naciones amerindias, según el censo de 2010. La carta del jefe de los suwamish en 1855 al entonces presidente Franklin solo es un reconocimiento agónico de que Gran Jefe Blanco de Washington había ganado la batalla. El hombre blanco -escribía- "trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto". Y concluía: "La vida ha terminado, ahora empieza la supervivencia".

Los ocurrido con los pieles roja deja a Hitler a la altura de los aprendices y desnuda desde una perspectiva histórica la agenda oculta de Trump: el ejercicio exclusivo de la propiedad de todo un continente por una única raza.

Ese genocidio nunca reconocido es, en realidad, la secreta gran hazaña fundacional del pueblo norteamericano. Los pieles roja fueron desvalijados de sus tierras y sus creencias, arrasados por las locomotoras, acribillados con pólvora, arrojados a los buitres y convertidos en culpables por los guionistas de Hollywood. Sus vástagos supervivientes, insolentes vestigios de aquel pasado sanguinario, están hoy confinados en reservas remotas en las que apenas gozan del privilegio de no pagar impuestos por el alcohol y el tabaco.

Por eso Donald Trump, sin necesidad de haber estudiado la Historia, puede valerse de su huella genética para reproducir, con las modernas herramientas que proporciona la economía de mercado, la limpieza étnica llevada a cabo en el pasado y que él se ha propuesto reanudar en el país que ahora gobierna.

Es difícil que un norteamericano blanco, haya o no votado a Trump, admita que la fundacional ley de la pólvora haya pasado a la historia en su país. Es difícil que los actuales rostros pálidos, hayan o no apoyado a Trump, admitan que su ADN es portador de aquel instinto arbitrario y criminal que calificó de "conquista" la usurpación genocida de todo un continente. Pero su reconocimiento sería un innegable avance evolutivo en la calidad cromosómica de los norteamericanos.

Los ocurrido con los pieles roja deja a Hitler a la altura de los aprendices y desnuda desde una perspectiva histórica la agenda oculta de Trump: el ejercicio exclusivo de la propiedad de todo un continente por una única raza, en este caso por una raza genuina y democráticamente elegida para pilotar el futuro del país. A las cosas se las puede llamar de muchas formas, pero a la política engañosa de hacer creer a toda una comunidad que la única identidad válida es la que te asigna el pasaporte solo se le puede llamar de una manera: limpieza étnica.

Un avezado profesor universitario de Washington me lo explicaba hace un año, cuando Trump era solo una horrorosa sombra, y no la pesadilla que es hoy. Me decía que el aparato político-financiero que se esconde tras el títere que ahora preside Estados Unidos, un influyente músculo propulsado por los multimillonarios hermanos Koch (versión actualizada de los todopoderosos WASP's de la segunda mitad del siglo XX) lleva más de una década planificando el asalto a los cielos de una marioneta ruda y envalentonada como él. Para ello, los Koch y la poderosa red de modernos corsarios filantrópicos que les confían sus fortunas han jugado con el proceloso filo de los sentimientos fundacionales de EEUU, transmitiendo mensajes como estos a los compatriotas netamente blancos: ¿es justo que los especialistas médicos a los que acudimos en Washington o Boston, a los que pagamos con cargo a nuestros seguros privados, sean de origen hindú o paquistaní? ¿Qué hacen los asiáticos en el vértice de las pirámides empresariales, si llegaron aquí para conducir taxis en Manhattan? ¿Es tolerable que sean negros los catedráticos que enseñan a nuestros hijos en las universidades exclusivas que nosotros pagamos? ¿Y que el comercio interior esté en manos de mexicanos y latinos? ¿Es justo que los puestos clave del poder estén ocupados por individuos que jamás pasarían ni la primera de las pruebas de la pureza de la sangre?

Aún más. En esta larga década que los multimillonarios rostros pálidos han dedicado para retomar el timón de la nación han ido más lejos todavía, haciendo creer que la pureza de la sangre la determina la legalidad burocrática que emana del Gobierno, la establece la posesión o no de un pasaporte norteamericano, esto es, la versión actualizada y moderna de las patentes de corso. De tal modo que todos aquellos emigrantes que no son netamente blancos pero han logrado su nacionalidad americana en las últimas décadas se han creído miembros del selecto Club del Rostro Pálido. Se han sentido apelados por el mensaje artificiero de Trump: Vendrán a nuestro país los compatriotas vuestros y os quitarán el empleo; ellos capitalizarán vuestras fatigas y se aprovecharán de vuestro esfuerzo. Vendrán para quedarse, para robaros la identidad, para quedarse con vuestro pasaporte americano.

En el imaginario colectivo de ese inmenso colectivo mestizo, cuya pureza genética norteamericana solo ha sido validada por la asignación de pasaporte, la construcción de un gigantesco muro fronterizo parece la solución más profiláctica. Al fin y al cabo, su construcción no conlleva ningún genocidio explícito.

Además, y eso es lo que no saben los modernos corsarios, el muro no es más que un señuelo para distraer la atención de la verdadera máquina de someter que la marioneta de los hermanos Koch ha puesto en marcha. La miseria, el aislamiento, la precariedad o el hambre a la que otros pueblos y naciones serán arrojados será responsabilidad del proteccionismo comercial, del arsenal economicista neoliberal. Y al señor Liberalismo, que se sepa, no hay Penal Tribunal Internacional que pueda meterlo en la cárcel.





Ivan Korcok presidente del Consejo de la UE
La Unión Europea ha retirado los fondos destinados a ayudar a Colombia a aplicar los acuerdos de paz de La Habana entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC. Este hecho tuvo lugar tras el ajustado triunfo del NO en el plebiscito sobre estos acuerdos.

El bloque anunció el miércoles que suspendería la ayuda de 600 millones de euros que prometió a Bogotá con el fin impulsar el proceso de paz.

“Obviamente en la actual situación no podemos continuar con el lanzamiento de este fondo”, dijo el ministro de Exteriores eslovaco, Ivan Korcok, que es también presidente del Consejo de la UE en un discurso al Parlamento Europeo.

Él insistió, sin embargo, en que “la vinculación de la UE al proceso de paz en Colombia continuará” y añadió que 11 países  habían contribuido a aportar dinero al mencionado fondo.

Tomado de almanar.com



Un equipo de oncólogos en Sichuan inyectó a un paciente con grave cáncer de pulmón células modificadas mediante la revolucionaria herramienta de CRISP para combatir la enfermedad.

edicion genes humanos Un equipo liderado por el oncólogo Lu You de la Universidad de Sichuan inyectó  el pasado 28 de octubre células modificadas a un paciente con cáncer de pulmón  agresivo con el objetivo de combatir la enfermedad.

 Con este hecho, China se consolida como el primer país en ensayar clínicamente  en humanos el sistema de edición genómica CRISPR. Esta es una herramienta  que permite editar y modificar secuencias de ADN de las células con una  precisión milimétrica y de manera rápida y sencilla.

 Mediante esta especie de “tijeras moleculares” o técnica CRISPR se  "edita" o  "corrige" el genoma de cualquier célula. Y para este caso, la  esperanza de los  médicos es cortar un gen que favorece el desarrollo del  cáncer de pulmón.

 Según le explicaron los investigadores a la revista Nature, para este caso se  extrajeron los glóbulos blancos del enfermo y se modificaron las células  utilizando el sistema CRISPR, que permite a los investigadores cambiar y sustituir  partes del código genético.

En este caso, se desactivó la proteína PD-1, que impide que los glóbulos blancos ataquen a otras células en el cuerpo. Hace apenas dos semanas el paciente recibió la primera dosis de células modificadas con el fin de que estas células ataquen a las cancerosas y ayuden a curar la enfermedad.

El miedo de los científicos estriba en los efectos secundarios del tratamiento, pues las células modificadas puedan atacar a las sanas y no sólo a las cancerígenas. Sin embargo, Lu aseguró que en esta primera fase les “fue bien” y el paciente se prepara para su segunda inyección.

El equipo ahora ensayará la técnica con nueve personas más que también sufren de cáncer de pulmón y que, tras haberse sometido a tratamientos como radioterapia o quimioterapia, no han tenido mejoría.

De hecho, en marzo de 2017, un equipo de la Universidad de Pekín planea hacer pruebas similares para combatir los cánceres de vejiga, próstata y riñón. Aunque estos ensayos todavía no están aprobados y necesitan financiación.

Este nuevo grupo de pacientes podrá recibir dos, tres o hasta cuatro inyecciones. Los científicos insisten en que se trata de un ensayo de seguridad, en el que los participantes serán monitorizados durante seis meses para determinar si las inyecciones están causando efectos adversos graves.

Con este avance China se posiciona como el pionero en ensayar la técnica y Estados Unidos ya aprobó las mismas pruebas en humanos. De modo que este hecho supone una avanzada de una carrera biomédica entre China y Estados Unidos.

Como dijo Carl June, especialista en inmunoterapia de la Universidad de Pensilvania, a la revista Nature “Creo que esto va a desencadenar un Sputnik 2.0, un duelo biomédico entre China y Estados Unidos, algo importante porque la competencia generalmente mejora el producto final", aseguró.

Tomado de elespectador.com



Tomado de rt.com

La segunda ciudad más importante de Siria convertida en un campo de batalla. Por eso es preferible la paz.

Durante una entrevista, el candidato a la presidencia de EE.UU. por el Partido Libertario, Gary Johnson, contestó a la pregunta sobre la situación en Siria con la frase "¿Qué es Alepo?". RT les ofrece unas imágenes desgarradoras que muestran el estado actual de esa ciudad siria destrozada por la guerra.


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