Por: Luis Jesús Solís Gomez

Luis Jesús Solis Gomez En la historia de la humanidad siempre se ha tratado de hacer aparecer como civilizados a los ejércitos conquistadores y bárbaros y salvajes a los conquistados a quienes se les tribuyen toda clase de actos de barbarie y vandalismo.

A los bárbaros europeos se les atribuye por ejemplo, la destrucción de la civilización romana. Ellos sí destruyeron el imperio romano y su sociedad esclavista que oprimía a los pueblos del mundo conocido hasta entonces.
Pero quisiera referirme más bien a la conquista de América por los salvajes españoles que ante la historia escrita por sus cronistas y trasmitida de generación en generación a los niños de la escuela por las editoriales Norma, bedout, Voluntad, Santillana, tan apetecidas por los colegas del magisterio que encuentran tal vez más fácil trasmitirle estas enseñanzas a sus discípulos que tratar de escudriñar más documentos y versiones que contradicen lo dicho por estos textos.

Se dice por ejemplo que los indios americanos eran salvajes y antropófagos, que sacrificaban sus prisioneros a los dioses en busca de mejores condiciones climáticas, les sacaban el corazón en forma salvaje y luego entregaban su cuerpo inerme a la tribu para que fuera devorado por las muchedumbres. Estas versiones tratan de afirmarlas con la ayuda de otras clases de documentos, videos, películas como apocalipto que muestra como pueblos débiles eran sometidos por pueblos guerreros más fuertes que se divertían con los cautivos, haciendo de la matanza un gran deporte.
YO no voy a contradecir a tan beneméritos eruditos de que tal vez, si habían costumbres salvajes entre algunos pueblos, pero lo que sí quiero es contarles una historia que deja muy mal parados a los salvajes europeos, es decir a los conquistadores del continente.

Cuenta el historiador Carlos Vergara Cerón que al llegar los españoles a tierras caucanas, venidos de Quito, atraídos por la leyenda del dorado contada por el indio Julumito que les habló de unas tierras y unos caciques muy ricos que poseían inmensas riquezas, una laguna donde los nativos le arrojaban joyas al sacerdote en honor al dios desconocido y un templo construido en la populosa ciudad de Pubén en madera de canelo y con paredes enchapadas en láminas de oro puro, la fuerza inmensamente superior de los invasores arrolló a los valerosos soldados del ejército pubenés que no pudieron resistir el tronar de sus cañones, el filo de sus espadas y el temor que le tenían a los caballos que con su jinete encima les parecía ser un ser espantoso de 4 patas y 2 cabezas.

La resistencia de los indios sin embargo fue muy valerosa tanto en la batalla de Maztales como en la batalla de Guazábara. En la primera murieron los caciques Payán y Sachacoco y en la segunda los caciques Calambás y Novirao.

"Jorge Robledo y Martín de Amarote, con 14.000 soldados atacaron a 24.000 pubenenses al mando del cacique Calambás, quien los derrotó. En la batalla fue herido Calambás, quien siguió hasta Guazabarita, donde pereció a manos de los españoles. El segundo día en nuevo encuentro con las tropas españolas de Miguel López Muñoz, pereció valientemente el cacique Novirao y centenares de pubenenses. Días después los caciques Calibío y Chisquío se vieron obligados a rendirse. Después de siete días de lucha en una refriega que duró un mes, el Cacique Yazgüén ordenó la retirada, dejando herido a Belalcázar a manos del cacique Kaldera. En Guasábara combatieron los indios pubenenses, yalcones, paeces, calandaimas, jaguas, chisquíos, coconucos, jamundíes, guacacallos, guambías, andaquíes, calotos, anaconas, piaguas, y yaquilgos, que rubricaron con su sangre el heroísmo de su raza en defensa de la libertad de sus dominios". (Zúñiga Salazar, Jaime: Geografía del Cauca:1965).

"Y fue allí, en la plácida llanada que conserva el nombre de la gesta inmortal, en la nivelada extensión de Guasábara, que en idioma pubenés significa "grito de combate", donde cayeron cegados por la batalla los regimientos del imperio"(Vergara Cerón, Carlos: Los Pubenenses: 1958, P. 53.).

Dice también el historiador Vergara Cerón que en medio de tanta mortandad los soldados del ejército español tuvieron hambre, pero el ejército había agotado ya todas sus provisiones de manera que fue necesario ir por comida a algún lugar. Fueron a Carrefour y ya estaba cerrado, luego fueron al Éxito y también estaba cerrado, luego fueron a olímpica y la misma cosa, de manera que no les quedó otro remedio que encender hogueras de leña y poner a asar los cadáveres y comérselos, carne que no solamente comieron los indios prisioneros y yanaconas sino también los soldados españoles tan escrupulosos pero hambrientos no pudieron resistirse ante el olor a carne asada y también comieron carne humana los caníbales Belalcázar, Ampudia, Alvarado y Amarote y entonces quienes eran los salvajes y quienes los antropófagos?.
1-a

A 20 minutos de Santander de Quilichao, en dirección norte sur, con el cerro Garrapatero al poniente y por una carretera serpenteante y sin pavimentar, pero en muy buen estado, se llega a la vereda El Palmar. Habitada en su mayoría por afro descendientes; 1500 tal vez, prodigaba ser, por la fertilidad de sus suelos, hasta hace muy poco una de las últimas reservas agrícolas del norte del Cauca.

Surcada por el rio Agua Limpia y otros no menos importantes, estos ríos que en otrora con sus aguas límpidas y cristalinas hacían gala de su nombre, hoy aguas abajo abastecen a más de 20 acueductos rurales de agua barro, de mercurio y cianuro muy posiblemente, gracias a los gravísimos daños ambientales que está provocando la minería ilegal. Estas aguas también, y pese a las actuales circunstancias, son utilizadas para riego en plantaciones de arroz, piña y caña especialmente, no obstante los peligros que para la salud humana ello puede implicar.

En mi recorrido, iniciado apropósito a muy tempranas horas de la mañana, pude constatar, entre el punto de quiebre de la carretera Panamericana hasta dos Km antes del sitio de la extracción, la presencia de siete máquinas retroexcavadoras, silenciadas todas, ocultas unas entre la maleza y camufladas otras en medio de la vegetación. Este paisaje siniestro de palas mecánicas que por nada se confunden con el verdor intenso de la naturaleza, debo confesar, me trasladó 25 años atrás a los comienzos de la minería intensa en Frontino, Segovia y Marmato. Tres pueblos antioqueños que, por más de una década, han vivido esperando a que Tribunales Internacionales obliguen al Estado Colombiano a resarcir no solo los daños ambientales causados sino a las cientos de víctimas que ha provocado la contaminación por "plomo", cianuro y mercurio. También, a 15 años atrás, cuando los paramilitares con el apoyo de la institucionalidad lograron en vastas regiones del país imponer el silencio. En el Palmar ya casi nadie quiere hablar, cada cual sospecha de cada quién, máxime si es forastero.

Recorrido un buen trecho, y poco antes de llegar al centro poblado, escuché a lo lejos el rugido intenso de motores a lo cual por eso me deje guiar. Resolví entonces por seguridad desviarme camino arriba por una angosta carretera, casi intransitable, para ocultarme y buscar el sitio perfecto donde apostarme para lograr a distancia las mejores tomas (fotografías).

No obstante el esfuerzo que duró algo más de dos horas, me vi impedido por la vegetación, la irregularidad del terreno y por la presencia de un grupo de mujeres afrodescendientes que con batea en mano me alertaron sobre los peligros que mi presencia entrañaba. Descubierto y fracasado el intento de fotografiar en todo su esplendor las consecuencias ambientales de la minería, decidí entonces hacerme visible para lo cual me deslicé por un cultivo de arroz, no sin antes contar 22 máquinas retroexcadoras en una extensión, calculo, de entre 500 y 600 metros cuadrados, hasta llegar a una construcción de guadua donde compartían varios mineros, algunos, por no muy extrañas circunstancias, del Urabá antioqueño.

Como sorpresiva resultó mi presencia, cuatro salieron a mi encuentro y de entrada a indagar con hostilidad del porqué de la Cámara a lo cual respondí que tomaba fotografías de paisajes y que por desgracia había terminado en ese lugar. Satisfechas mis respuestas, muchas, o eso creo, y después de revisar detenidamente el contenido, algo que les tomó algunos minutos mientras de mano en mano se la pasaban tratando de operarla, uno de ellos le ordenó a los demás que me sacaran. Por suerte para mí, en la cámara, hasta ese momento, no había tomado todavía una sola fotografía. En dirección a la salida, a paso lento y después de haber entrado en confianza con mis acompañantes, me manifestaron que allí habían empresarios venidos desde distintos punto del país con sus máquinas; de Nariño, de Antioquia, del Putumayo y del Valle ; que tres días antes había llegado a ese sitio el ejército y que varias máquinas ya habían sido retiradas por temor a los operativos de control; que mucha gente de la región estaba ofreciendo a la venta sus tierras; que le estaban dando trabajo a cerca de 6.000 campesinos mineros; que la "Gold" quería sacarlos de la zona para manejar ellos solos el negocio, y que daños ambientales no provocaban porque a pesar de ser ilegales los huecos son nueva-mente rellenados en el mismo orden en que es removida la tierra.

Casi al final del trayecto y a pocos metros del alcanzar la salida, un estruendo provocado por el derrumbe de una mina cercana, nos alertó. Alarmados ellos, salieron despedidos a atender la emergencia mientras yo en medio de la confusión aproveché la situación para tomar unas cuantas fotografías y retirarme sin levantar la más minina sospecha. Por fortuna no hubo muertos, o mejor, eso creo.

No puedo terminar esta crónica sin antes manifestar lo siguiente: primero, la tierra que se remueve en actividades mineras jamás puede ser recuperada para la agricultura, segundo, hay unos límites imaginarios en una extensión de entre 500 y 600 metros que comparten empresarios venidos desde distintos puntos del país lo cual me hace presumir que una organización o un solo dueño está a la cabeza del negocio, tercero, según información de la gente de la zona se están abriendo nuevas fuentes de minería ilegal y cuarto, no presencié ninguna actividad de hombres armados.
Inducir la voluntad del electorado mediante el uso de publicidad engañosa es una práctica ilegal a la que apelan algunos candidatos y Publicidad Bonilla pequealaqueserecurre, cada vez más, en diferentes regiones del país donde el control de los medios y de las autoridades electorales es casi nulo o en su defecto no existe.

Ahora el turno le correspondió al Representante a la Cámara por el partido liberal y candidato por esta colectividad Carlos Julio Bonilla.Recientemente el Dr. Bonilla puso a circular en el departamento del Cauca una publicidad en la que señalaba haber sido el autor de 20 proyectos de Ley y ponente de otros 22.

El resumen del ejercicio legislativo del Dr. Bonilla en estos cuatro años es el siguiente: Fue autor de un solo proyecto de ley (La ley mediante el cual la nación se vinculó a los 100 años del Instituto Técnico) y colaboró con miembros de otras bancadas en la elaboración y redacción de 13 proyectos. De estos 13 proyectos, 4 fueron archivados; uno fue objetado, otro fue retirado, 6 están en estudio y solo uno fue aprobado.

Con respecto a las ponencias de las cuales se endilga 22, fue ponente en primer debate de 6 proyectos de ley y de 5 en segundo debate. De estos, 3 fueron archivados, 4 están en estudio, 2 hicieron transito al Senado y otros 2 son ley de la República.

Sobre los proyectos a los cuales alude el Dr. Bonilla en su publicidad, veamos:

Cuidado con la publicidad engañosa


Celebración Centenario Instécnico. Autor Carlos Julio Bonilla. Aprobado
Protección Derechos Humanos Población Afro. En la Secretaria General de la Cámara de Representantes, sección de registro y trámites de proyectos de ley y actos legislativos, no aparece el Dr. Bonilla como autor de esta ley, ni como ponente.
Salud como Derecho Fundamental. En la Secretaria General de la Cámara de Representantes, sección de registro y trámites de proyectos de ley y actos legislativos, no aparece el Dr. Bonilla como autor de esta ley, ni como ponente.
Tarifa Diferencial de transporte para estudiantes. En la elaboración y redacción de este proyecto participaron once Representantes de distintas bancadas. Al final fue archivado.
Títulos Colectivos Comunidades Negras. En la Secretaria General de la Cámara de Representantes, sección de registro y trámites de proyectos de ley y actos legislativos, no aparece el Dr. Bonilla como autor de esta ley, ni como ponente.

Finalmente no está por demás preguntarle al Dr. Bonilla; en sus cuatro años de ejercicio parlamentario ¿QUÉ HA HECHO POR SANTANDER DE QUILICHAO? Y si ¿ACASO CONSIDERA QUE HA SIDO BUENA SU LABOR LEGISLATIVA?

Página 51 de 51

© 2014 Enlace Regional. Todos los Derechos Reservados.
Powered by: