pijao quindio
Los habitantes de la tranquila localidad de Pijao, en Quindío, tuvieron una semana agitada. La noticia de que su municipio estaba en la primera plana de los medios de comunicación del país rompió su cotidianidad. Todo por una acción de tutela que interpuso una líder del municipio, que buscaba convocar a una consulta popular contra la minería pero que logró lo inesperado: que la Corte Constitucional advirtiera que los entes territoriales sí puedan prohibir la minería.

Aunque la sentencia de la alta corte le cayó como agua fría al gremio minero que no entiende cómo este fallo puede “legislar sobre el sector (minero)”, en el municipio celebran la decisión, pues aseguran que los 23 títulos mineros que hay vigentes amenazan su vocación agrícola.

Estos títulos fueron precisamente los que motivaron a la comunicadora social y exconcejal de Pijao, Mónica Flórez, a buscar los mecanismos que fueran necesarios para frenar la posible llegada de la locomotora minera al primer municipio ‘slow’ o sin prisa del Latinoamérica.

Tras varias actividades con la comunidad incluido un cabildo abierto, Mónica presentó la propuesta al alcalde anterior, Alberto Peña, quien radicó en el Concejo Municipal un proyecto de acuerdo sobre la consulta popular y esta corporación lo aprobó por unanimidad.

La iniciativa llegó al Tribunal Administrativo del Quindío que declaró inconstitucional la pregunta “¿está usted de acuerdo, sí o no, con que en el municipio de Pijao se ejecuten actividades que impliquen contaminación del suelo, pérdida o contaminación de fuentes hídricas, afectación a la salubridad de la población, o afectación de la vocación agropecuaria del municipio, con motivo de proyectos mineros?”.

Con el apoyo de la organización Dejusticia, la comunicadora formuló una acción de tutela contra el Tribunal del Quindío que radicó en el Consejo de Estado y que, en primera y segunda instancia, fue negada. “Sentí que el Tribunal nos había negado el derecho para que los ciudadanos de Pijao decidamos sobre el uso del suelo”, dijo Flórez.

Pero esto no se quedó ahí, pues el caso pasó a la Corte Constitucional, que esta semana reveló su decisión: proteger el derecho de los habitantes de Pijao de expresar su opinión a través de las urnas frente a los impactos de la actividad minera en su territorio.

“Pijao sienta un precedente en este tema, porque la Corte está diciendo finalmente que quienes deciden sobre minería en los municipios son sus habitantes”.

Con estos títulos mineros, Pijao se vio contra las cuerdas, pues vio amenazada su permanencia en la red mundial Cittaslow o ciudades sin prisa, objetivo que se consiguió después de 11 años y de la mano de Flórez, quien logró que Pijao fuera incluido en 2014 en esta red, que en ese momento tenía 221 pueblos de todo el mundo. Ella cuenta que fue su hermano, el concejal de Bogotá Juan Carlos Flórez, quien le dio la idea de que Pijao podría hacer parte de la red.

Este grupo de ciudades sin prisa está conformado por localidades de menos de 50 mil habitantes que viven en comunión con la naturaleza, la cultura local y les brindan una buena calidad de vida.

Los habitantes de este municipio, como la mayoría de los quindianos, como lo dijo el Gobernador del departamento, Carlos Osorio, rechazan la minería. Incluso, en algunas de las coloridas viviendas, se aprecian letreros en contra de proyectos mineros.

En 2012, se realizó allí una multitudinaria marcha en contra de la minería.Pijao es el primero de los municipios del Quindío que llevó al Tribunal Administrativo su intención de realizar una consulta popular. Aunque los actuales alcaldes de Córdoba y Salento han dicho que van a convocar a una consulta, aún no lo han hecho.

Sin embargo, en el departamento hay optimismo tras la sentencia de la Corte, pues el Tribunal de Quindío no podrá negar la posibilidad de una consulta popular con el argumento de que los entes territoriales no tienen el poder de tomar la decisión de regular el uso del suelo.

Cabe recordar que, hace meses, la Corte tumbó el artículo 37 de la Ley 685 del 2001, el Código Minero, que les impedía a alcaldes y concejos crear en sus municipios zonas vedadas para la minería. Con este fallo, a través de consultas populares y reformas de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), los entes locales podrán frenar cualquier proyecto minero, una facultad que estaba en manos de las autoridades nacionales.

El alcalde de Pijao, Edinson Aldana, señaló que quedaron las puertas abiertas y que “la ciudadanía me presente la consulta. Es mi obligación como alcalde prestar todas las herramientas necesarias para realizar la consulta”.

Por su parte el personero Albert Quintero también celebró la decisión, “es muy importante para nosotros por la conservación de los recursos naturales del municipio. Y se establece un precedente para que en los demás municipios puedan iniciar estos procesos”.

Fuente: El Tiempo




Protegemos a ciertos animales, mientras matamos a millones de otros diariamente sólo porque no nos parecen y aun así sostenemos vivir de manera ética.

El monje budista Matthieu Ricard sobre la profunda incongruencia con la que tratamos a los animales largeEl monje budista Matthieu Ricard, llamado también el "hombre más feliz del mundo" luego de que se midieran sus ondas cerebrales al meditar, recientemente fue entrevistado por la revista Tricycle sobre la gran inconsistencia con la que tratamos a los animales hoy en día.

Según Ricard, aunque hemos hecho mucho progreso en el tema de los derechos humanos, existe una enorme brecha de coherencia ética en lo que refiere a las otras ocho millones de especies que coexisten con nosotros en el mundo. Mientras que le damos, de manera correcta, infinito valor a la vida humana (sin que sea posible ponerle una cantidad) básicamente le damos cero valor intrínseco a otras especies salvo en los casos que tienen un interés comercial o instrumental para nosotros.

Ricard, quien ha estudiado con algunos de los más grandes maestros del budismo tibetano, mantiene que la forma en la que tratamos a los animales hoy en día hace que todos perdamos: los animales, el ambiente, y la gente más pobre. Y, además, no existen beneficios por comer animales. Para el budismo incluso existen daños kármicos por la incapacidad de comprender que los animales son seres sensibles que también contienen la misma naturaleza búdica que los seres humanos. De hecho, el budismo concibe una especie de evolución que no es necesariamente lineal, en la que animales pueden reencarnar luego como humanos y los mismos humanos podrían luego reencarnar en otros planos, entre ellos como animales, fantasmas o incluso dioses.

Las razones por las cuales las personas siguen comiendo carne no convencen a Ricard. Pone un ejemplo interesante. En una conferencia le preguntó al público: "¿quién está a favor de la ética, la moralidad y la justicia?". Todos levantaron la mano. luego preguntó "¿quién cree que es ético, justo, y moral infringir sufrimiento innecesario a un ser sensible?". Nadie levantó la mano. Ricard argumenta que nadie realmente, salvo los esquimales, necesita comer carne para sobrevivir. Al parecer nos comportamos de una forma bastante contradictoria.

Tomado ecoportal


El acceso a la tierra es uno de los problemas más graves que enfrentan las mujeres rurales en América Latina y en el mundo, y está en la base de muchos otros problemas “invisibles” para la sociedad. Sus consecuencias abarcan a todas las mujeres y en general, a la humanidad entera y a la naturaleza.

A contrapelo. La tierra para las que la trabajan
Cuentas que no cierran. Se calcula que existen en el mundo mil 600 millones de mujeres campesinas (más de la cuarta parte de la población), pero sólo el 2% de la tierra es su propiedad, y reciben el 1% de todo el crédito para la agricultura (1). En América Latina y El Caribe, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la población rural asciende a 121 millones de personas. El 48% (58 millones) son mujeres que trabajan hasta 12 horas diarias a cargo de la huerta, de los animales, recolectando y cocinando alimentos, criando a niñas y niños, cuidando a personas mayores y a enfermas, entre otras tareas. De los 37 millones de mujeres rurales mayores de 15 años, apenas 17 millones son consideradas parte de la Población Económicamente Activa (PEA), y sólo 4 millones son consideradas “productoras agropecuarias” (cifras muy discutibles ya que consideran como productoras a las que generan mercancías para la venta, negando el aporte a la economía tanto del trabajo doméstico realizado por las mujeres, como las tareas de producción para el consumo propio, familiar y de las comunidades). Nueve millones son indígenas, hablan su propia lengua, y están sujetas a una doble o a veces triple discriminación, por el hecho de ser mujeres, pobres e indígenas (2).
Silvia Ribeiro, investigadora de ETC en México, ha llamado la atención sobre el hecho de que el 70% de la población mundial se alimenta de lo que producen campesinos, pescadores artesanales, huertas urbanas, todo lo que se denomina pequeña producción, pero que sólo disponen cerca del 20% de la tierra. Mientras tanto la publicitada agricultura industrial usa el 80% de la tierra, y el 80% de toda el agua y los combustibles que se usan en la agricultura (3). Esto desmiente los mitos de la “Revolución Verde”, que generó la creencia de que el agronegocio, los transgénicos y el uso masivo de agroquímicos iban a resolver los problemas de la crisis alimentaria mundial. Por el contrario, cada vez está más claro el aporte de la agricultura campesina frente al desafío del hambre de los pueblos, y también el papel de las mujeres en el sostén y reproducción de la misma.

Un estudio profundo sobre el acceso y propiedad de las mujeres a la tierra fue realizado por Magdalena León y Carmen Deere (4). Ahí se evidencia que las mujeres en América Latina, a pesar de ese rol fundamental en la agricultura, poseen menos cantidad de tierra en términos absolutos, y que cuando la poseen, es menos atractiva desde la perspectiva productiva y comercial. Señalan que existen distintas causas, como privilegios de los varones en el matrimonio, preferencia por los hombres en las prácticas de herencia, sesgo androcéntrico en los programas estatales de distribución y titulación de tierras, sesgo de género en el mercado de tierras en el que las mujeres participan de manera marginal, etcétera. Las mujeres trabajan de la mañana a la noche, pero en condiciones de profunda desigualdad y subordinación respecto a los hombres.

El patriarcado impone la división sexual del trabajo, e invisibiliza el trabajo de las mujeres. Escribieron los investigadores Isabel Larguía y John Dumoulin que la familia patriarcal se basa en la división de la vida social

Tomado ecoportal




Los dedos, las cervicales e incluso la calidad del sueño pueden resentirse por la “sobredosis” de smartphone.

Que lesiones causa el uso del telefono movil
Los teléfonos son inteligentes, pero el modo de usarlos no, y deja secuelas. Algunos médicos hablan ya de la wasapitis para referirse al dolor intenso que aparece en los pulgares por teclear mensajes sin parar. Ocurre porque se inflama el tendón que controla el movimiento que flexiona los dedos. Para tratarla, no valen los medicamentos y hay que aplicar una medida radical: limitar el uso del móvil.

La postura que adoptamos para mirar la pantalla es, a la larga, la principal fuente de lesiones. Las cervicales están diseñadas para soportar la carga de la cabeza, pero si la inclinamos 60 grados, tiene que sostener un peso de 27 kilogramos, cinco veces más que si la mantenemos erguida. Si esta postura persiste durante horas, se sobrecargan los hombros o el cuello, y con el tiempo pueden registrarse alteraciones en la columna cervical.

Por otra parte, fijar la atención en la pantalla mucho tiempo contrae los músculos suboccipitales, que situados en la base del cráneo facilitan el movimiento de la cabeza. Esto da lugar a cefaleas e incluso sensación de mareo.

Si lo que notas son dificultades respiratorias, es probable que se deba a la postura que adoptan muchas personas mientras escriben sentadas, con el tronco inclinado. En esta posición se cierra el tórax y disminuye la capacidad pulmonar, lo que puede suponer el origen de una cadena de efectos; el primero, la disminución de la calidad del sueño. Este, a su vez, alimenta la ansiedad que ya de por sí propicia el abuso del teléfono.



colombia en guerra

Por Jaime Soto Palma
Periodista de Enlace Regional
06-10-2016. Hasta hoy, y tal vez porque en este país no hay quien quiera imaginarse lo que nos depara el futuro, es que nadie, pero nadie, ha sido capaz de aceptar que el proceso de paz con las FARC se acabó. Así de simple, se acabó. Y claro, a lo mejor otros 10.000 muertos y algo más de 10 años nos tocará esperar para que intentemos de nuevo silenciar por las vías del diálogo y la negociación política los fusiles de la insurgencia. Al menos, para dentro de 10 años, ya habrá el antecedente de que una vez se pudo y que hasta se llegó a firmar un acuerdo de paz con la guerrilla en el que estaba incluido su desarme, el perdón, la reconciliación y la reparación a las víctimas, el cual no pudo concretarse por la soberbia y la intransigencia de Álvaro Uribe Vélez, un megalómano que, secundado por otros y otras tan perversos y enfermos como él, lograron a través del miedo y la desinformación manipular las emociones de una franja importante de colombianos y colombianas que votaron NO en un plebiscito.

Y se acabó, primero, porque la clase política y dirigente del país a la cabeza del presidente de la república no pueden cambiar los resultados del plebiscito; lo NO a lo pactado es un no rotundo y punto, y no tiene efectos ni políticos ni jurídicos, así de simple. Segundo, porque la comisión negociadora de las FARC no está facultada para renegociar ningún punto de lo pactado ya que el acuerdo final tal como quedó había sido aprobado en su totalidad por la máxima instancia de decisión de esta organización que fue la X Conferencia, al no ser, claro, que esta comisión de manera unilateral y, tal vez, por la firme intención de salvarlo, decidiera integrar al acuerdo algunas de las propuestas de quienes promovieron el no, pero eso sí, con el riesgo de ser deslegitimada por una parte importante de su militancia*. Y finalmente porque el uribismo está obligado a quebrar lo sustancial del acuerdo, especialmente el punto 1 que hace referencia a una reforma agraria integral para que se ajuste plenamente a los intereses del sector militarista, de derecha y de extrema derecha del país y en consecuencia mantener viva su credibilidad con miras a las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2018.

No tengo la menor duda que el peor error de Santos fue el haberse reunido hoy con el senador Álvaro Uribe Vélez. De entrada, Santos le dio a Uribe todos los argumentos para que cuando retorne el conflicto y arrecie la confrontación tenga como evadir sus responsabilidades y manipule, como siempre lo ha hecho, a una opinión pública cargada de odio. Sin duda una pésima jugada.

*De ocurrir podrían sucederse divisiones internas al interior de las FARC las cuales resultarían catastróficas; nada más que imaginarse una guerrilla desperdigada por todo el país operando de manera diferenciada, sin ningún control ni unidad de mando.





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