Este boletín es la primera entrega de una serie que hemos llamado ¿Cómo vamos las mujeres en la construcción de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) previstos en el Acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC en tres regiones del país?

Para empezar, ¿qué son los PDET? El decreto 893 expedido el 28 de mayo de 2017 regula la creación de los PDET. Retomando el articulado del Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera entre el gobierno colombiano y las FARC, el decreto señala que el objetivo de los PDET es "lograr la transformación estructural del campo y el ámbito rural, y un relacionamiento equitativo entre el campo y la ciudad”. La transformación debe asegurar, entre otros factores, el bienestar y buen vivir de la población en zonas rurales, la protección de la riqueza pluriétnica y multicultural, el desarrollo de la economía campesina y familiar, el desarrollo de la integración de las regiones abandonadas y golpeadas por el conflicto, el reconocimiento y la promoción de las organizaciones de las comunidades y hacer del campo colombiano un escenario de reconciliación (Decreto N°893 de 2017).

El acuerdo de paz estipula que, en la base de construcción de los PDET, se debe promover “la participación activa de las comunidades —hombres y mujeres— en conjunto con las autoridades de las entidades territoriales”. De manera específica plantea que se debe incluir la “presencia representativa de las comunidades, incluyendo la de las mujeres rurales y sus organizaciones, y el acompañamiento de los órganos de control”.

El decreto también plantea que en la creación de los Planes de Acción para la Transformación Regional (PATR), constitutivos de los PDET, se tendrá en cuenta un “Enfoque de género que reconozca las necesidades particulares de las mujeres rurales”. El decreto establece 16 zonas PDET que incluyen 170 municipios en diferentes partes del país.

La construcción de los PDET en tres regiones del país: norte del Cauca, Antioquia y Bogotá

Este trabajo de seguimiento a la implementación de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) ha sido desarrollado en el marco de la Alianza de Mujeres para la Incidencia y el Poder Político, conformada por la Corporación Ensayos para la Promoción de la Cultura Política, la Red Feminista Antimilitarista de Medellín y Cartografía Sur, organizaciones feministas que trabajan en las líneas de formación política, investigación comunitaria e incidencia y construcción de paz desde una perspectiva de género, étnica y generacional. Las regiones donde estas organizaciones desarrollan su trabajo así como las actividades de monitoreo a la implementación de los PDET son: norte del Cauca, Antioquia y Bogotá. Para realizar el seguimiento a la implementación de los PDET, la Alianza de Mujeres para la Incidencia y el Poder Político cuenta con un sistema de información basado en el análisis de prensa así como en la metodología de los Círculos de Mujeres Investigadoras-educadoras. El Sistema de seguimiento también profundiza en otros ejes temáticos prioritarios: participación política, paridad y violencias hacia las mujeres.

Las mujeres y los PDET en Antioquia

Las mujeres y los PDET en Antioquia
En el caso de Antioquia, además de la información arrojada por el Sistema de Seguimiento y por el Círculo de Mujeres Investigadoras-educadoras, también se trabajó con la información recolectada a partir de fuentes institucionales directas como la gestora encargada de la Agencia de Renovación Territorial (ART) para la implementación efectiva del enfoque de género en la construcción de los PDET en los municipios de Antioquia, ONG que hacen presencia en el nordeste antioqueño, como es el caso de Vamos Mujer y mujeres representantes del grupo motor en el municipio de Anorí, llegaron al reconocimiento y comprensión de algunos aciertos, retos y posibilidades que presenta la construcción de los PDET en las subregiones del departamento de Antioquia antes mencionadas. A continuación presentamos un balance general sobre estos temas.

Aciertos
La presencia de funcionarias(os) que asisten en representación de la ART, posibilita el acceso al territorio en términos relacionales y estratégicos con quienes participan en la construcción de las pre iniciativas y ejercen representación en los Grupos motor. Para el caso del municipio de Anorí, el proceso de pre asambleas se vio interrumpido por el descontento de los líderes y lideresas comunales de las veredas. Según lo manifiestan dos mujeres que hicieron parte de los Grupos motor, el proceso se reinició satisfactoriamente cuando una mujer originaria del territorio ocupó las funciones como parte de la ART.
Realizar la fase fundante del proceso (etapa 3) en las veredas más alejadas de la cabecera municipal permitió una participación más amplia y focalizada en mujeres y hombres rurales, actores principales de la reforma rural integral.
Las alianzas institucionales efectuadas por la ART con organizaciones de mujeres que han hecho presencia en el territorio, caso tal de ONU Mujeres, Ruta Pacífica de las Mujeres, Corporación Vamos Mujer y organizaciones pertenecientes a cada municipio, han propiciado que el proceso de recolección, compresión y visión frente al territorio para el caso específico de las mujeres sea mucho más amplio.
La metodología de planeación participativa PDET hizo parte integral del proceso a todas las personas que participaron en esta primera fase veredal, tanto en la recolección de las propuestas así como en la generación misma del espacio para pensarse el territorio a partir de quienes lo han habitado históricamente.

Retos
Uno de los grandes retos institucionales que tiene la ART como institución encargada de la articulación sectorial es vincular a los bastiones más fuertes de la industria y el empresariado departamental para que participen en la fase municipal y subregional. Es claro que estos representan un actor que interviene en el diseño y planeación del territorio y sin la articulación de estas visiones, comunidad, institucionalidad local, departamental y sector privado, los PATR no tendrán un piso sólido para sostenerse en los siguientes 10 años.
La violencia exacerbada producto de la disputa territorial entre grupos armados y narcotráfico en los municipios priorizados del departamento de Antioquia agudiza la precarización de la vida de las mujeres. Esta situación instala retos urgentes en torno a la necesidad de crear acciones estratégicas que protejan y sitúen en el centro del que hacer de las mujeres rurales y la institucionalidad, formas efectivas de cuidado de la vida bajo contextos particulares.
Si bien la estructura normativa y los instrumentos de planeación y programación presupuestal contenidos en el Acuerdo Final de paz, en el Plan Marco de Implementación y en los CONPES generados con respecto a la proyección de la paz a 2031 generan un direccionamiento y una ruta imprescindible para el efectivo cumplimiento de lo pactado, la correlación de fuerzas que se pueda dar en la conformación del nuevo congreso y en el desarrollo del mismo de aquí a 2022, será determinante para materializar lo pactado. Sin voluntad política, el camino a la implementación se hará claramente aún más difícil. Por este motivo, es un desafío y un reto para la sociedad civil y las organizaciones sociales y populares en su conjunto exigir una adecuada y efectiva implementación de los Acuerdos de Paz en los territorios.
❖Existe un reto en términos históricos para aquellos municipios en los que hay presencia definida de consejos comunitarios y resguardos indígenas. Y es que a la espera de que sea formalizada la fase municipal, se hagan públicos los pactos correspondientes y la información sea más clara y detallada frente a la participación de las mujeres rurales, afrodescendientes e indígenas, al día de hoy podemos decir que los datos relacionados con la participación de los grupos étnicos no han sido tan claros.




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