acuerdos
Por Jaime Soto Palma

Con la protesta indígena adelantada sobre la vía panamericana en días recientes, no solo salió a flote la fobia enfermiza de algunos caucanos sobre este grupo étnico sino también la falta de responsabilidad, de precisión, de independencia, de equidad y de imparcialidad con que algunos medios de comunicación hablados y escritos manejaron la información. Para los primeros no hay duda que un nazi se quedaría pendejo ante semejante desparpajo y para los segundos Joseph Goebbels, el ministro de propaganda del Tercer Reich, parecería apenas un aprendiz.

Por fortuna el Gobierno Nacional no se dejó llevar por todas las expresiones de odio que salieron a flote resolviendo de la mejor manera el asunto; dialogando y reafirmando mediante decreto lo pactado con los indígenas en los últimos 20 años. Que vaya a cumplir, eso no se sabe, pero le corresponderá a quien salga elegido el próximo año responder por la que fuera la palabra empeñada de sus antecesores, la de Cesar Gaviria, la de Andrés Pastrana, la de Álvaro Uribe Vélez y la del actual, de lo contrario nuevas protestas se sobrevendrán.

Hasta ahora, quizás, muy pocos caucanos nos hemos preguntado y ¿Qué han logrado los indígenas del Cauca con sus protestas? Para responder a esta pregunta hay que empezar por decir que a los indígenas ningún gobierno en la historia de este país les ha dado nada porque si, ni que se ha legislado a su favor ni siquiera con la consideración a tener en cuenta de que son los pueblos originarios que algunas vez y antes de la llegada de los Españoles habitaron como sociedades organizadas todo este territorio, que fueron subyugados, esclavizados y expropiados, y lanzados a las montañosas de la cordillera bien como un mecanismo elegido de resistencia a la dominación española, por éxodos, por obligación y por reubicación. Por ello, esta es pues una lucha histórica en donde lo que han conseguido se debe entre otras a su firmeza, a su persistencia, a su cohesión social y al gran valor estratégico de La Panamericana.

Si por algunos periodistas fuera, o abogados de sangre aria de esos que sobreabundan e irrumpen de vez en cuando por las redes sociales para tratar de llamar la atención de los amos del establecimiento caucano, que más quisieran que ver a estas comunidades en guetos, en condiciones de servidumbre o de terrazguerasgo trabajando de sol a sol en los monocultivos de la caña, a lo sumo extintos, o genuflexionandole las rodillas en condiciones de mendicidad a algún político hambriento de votos para “pedirle” que gestione ante el Gobierno Nacional y en nombre de su pueblo recursos para sus territorios, etc...

Y entonces ¿Que han logrado? Hasta ahora y pese a que el Gobierno Nacional ha incumplido en cerca de 1600 acuerdos, los indígenas del Cauca han logrado constituir una de las empresas promotoras de salud mejor calificadas del país; la AIC EPS. También, la ampliación de los resguardos aunque no en las proporciones estimadas ni pactadas, avanzar en la autosuficiencia alimentaria y en la creación de verdaderos proyecto productivo con apoyo internacional como el de la trucha en Tacueyó y Toribio y el de la pulpa de frutas en Caldono y otros los cuales se comercializan en los mercados nacional e internacional, en el fortalecimiento de su cultura y de su memoria histórica, en la reafirmación de su autonomía, en la implementación de un proyecto educativo propio en básica primaria y en la Universidad Autónoma Intercultural Indígena, y en la conformación de la guardia indígena la cual cumple la función de brindar seguridad a las comunidades y de ejercer control territorial, entre otras.

Finalmente, todo parece indicar que luchar vale la pena.


la gente de mi tierra


Por Yazmín Alcira Muñoz Cárdenas Mg. Paz, Conflictos y Desarrollo

Relatos de gente de a pie que quiere a su gente, también de a pie, en cuyos cuerpos se encarna la tenacidad, la disciplina y el amor por lo suyo, por lo nuestro. La admiración, el asombro y en ocasiones el desconcierto, tejen palmo a palmo las páginas de esta bella e inédita publicación, liderada por la Librería Tertulia Lámpara Maravillosa: Historia y Cotidianidad de Santander de Quilichao cuyo segundo tomo se denomina La gente de mi tierra.
 
“La gente de mi tierra” escrita a varias manos por Javier Enrique Dorado, Esmeralda Villafañe, Lizardo Carvajal, Martha Lucia Osorio, Wilson de Jesús Potes, Diego Gilberto Paredes, Víctor Ramón Bautista, Maryuri Angola, Jairo Tejada Gordillo, Elkin Yamith Burbano y la suscrita, retratamos este Cauca nuestro hecho de rostros y rastros peculiares y universales que nos interpelan a diario escribir y re escribir nuestras historias como sino de un destino de pujanza, resistencia y gloria para generaciones venideras. La gente de mi tierra es una avanzada hacia la tarea que todas las personas debemos emprender: Ser y reconocer. Ser con nuestras raíces, reconocer a lo/as otros/as y reconocernos en los otros/as. De la talla de las huellas dejadas, los caminos que hemos de recorrer. De los vínculos y los afectos proferidos, el talante de nuestra existencia.
 
En tiempos de verdad y posverdad (eufemismo para nombrar la mentira) urge la puesta en escena de relatos de carne y hueso que nos acercan a la humanidad de nuestros conflictos individuales y colectivos. Nos urge evidenciar la fuerza con que labramos nuestros sueños, el tesón con el que cotidianamente enfrentamos nuestros miedos y celebrar las hazañas que se convierten en punto de fuga para esta sociedad herida tantas veces de muerte.
 
El documento que compartimos nace en las mismas entrañas de la vida que se niega al anonimato, al olvido a la ingratitud. Emprendimos el viaje hacia los relatos de mujeres y hombres en cuya cotidianidad, la luz y la sombra hacen presencia; al tiempo que una fe inquebrantable por un mundo mejor. La palabra hecha cante, saltos al vacío, colores en pincel, la lírica de la vida, la ironía en el dibujo, la palabra denuncia, el baile, la música y arte a ritmo de las quijotadas. Maestras y maestros de la vida, para ustedes nuestros aplausos por hacer de sus historias las mejor de las versiones.

Así los relatos de vida del pintor Jimmy Villegas, el caricaturista Caleb Antonio Avendaño, el poeta Fabio Holguin, la maestra Marielly Valverde, el periodista Alfonso Luna, la librera Cecilia Ramos, la cantaora Cipriana Carbonero, el barbero Cruz Arturo Ramos, el popular “Pispirrias” , los cultores Leandro Medina y Feliz Antonio Manrique, el profesor Iván Velasco y la profesora Liset María Abonia, el popular Don Pala y la deportista Norfalia Carabalí hacen parte de la memoria viva, hecha urdimbre.
 
Nosotras y nosotros quienes nos dimos a la tarea de reconocerles nos congratulamos al fijar en mármol sus nombres. Que la palabra hecha carne, ahora libro se quede inscrita en vuestros corazones.
 
Santander de Quilichao, Noviembre 11 de 2017.

Nota: para adquirir el libro informes: 318- 8262639

Historia y CotidianidadII


bloqueo 1
Por Jaime Soto Palma

Claro que a mí me molestan los bloqueos en la vía panamericana; el no poderme desplazar me incomoda. Pero, lo que más me disgusta es que este gobierno y los que lo antecedieron no hayan cumplido su palabra; que no se hayan tomado en serio lo acordado con estas comunidades, que hayan creído que a los indígenas se les puede “mamar gallo” como al magisterio, como a los campesinos y campesinas, como las organizaciones sindicales y estudiantiles, como a los ambientalistas y, como a los pobres y miserables de este país. Esto si que me molesta y mucho.

Y es que, cada vez que se bloquea la Panamericana, el alzheimer del sistema se desactiva, y es cuando el gobierno recuerda que en 1987 hubo un acta en el que se comprometía a resarcir los daños causados a las comunidades por la construcción de la represa de La Salvajina, que hubo un acuerdo en 1986 celebrado en el resguardo de Totoró, que no ha llevado a cabo en su totalidad la reparación por la masacre del Nilo perpetrada en 1991, que suscribió un compromiso en 1996, que firmó en 1999 una declaratoria de emergencia social, económica y cultural de los pueblos indígenas del Cauca en la que se comprometía a actuar en esa dirección para la salvaguarda de los derechos de los pueblos Nasa, Eperara Siapidaara, Guambiano, Yanacona, Kokonuko, Totoró e Inga, entre otros, y que también hubo otros acuerdos en el 2012, 2014 y 2016, y que la mayoría los había incumplido y otros los había cumplido a medias.

También, recuerda, cada uno de los puntos que suscribió, como el de aumentarle la asignación de recursos a los resguardos, por ejemplo, o los de tierras y territorios, o los de desarrollo rural, los de salud y educación, o los de derechos humanos y los de atención a las víctimas.

No me cabe la menor duda de que si el gobierno les hubiera cumplido a los indígenas lo que se había pactado, hoy no habría bloqueo en la panamericana, por eso, mi apoyo a sus demandas.





Y sucedió en Mocoa y en Corinto y Podría suceder en Santander
Por Jaime Soto Palma


El 1 de abril de 2017 una avalancha producida por los desbordamientos de los ríos Taruca, Sangoyaco, Mulato y Mocoa enlutó al país, más de 300 personas fallecidas, 400 heridas, 70 desaparecidas y más de 1000 damnificados y, siete meses después Corinto, con un saldo, hasta ahora, de 4 muertos, 18 desaparecidos y 22 casas colapsadas. Si no hubiera sido porque la gente alcanzó a resguardarse en zonas seguras el resultado habría sido mucho más trágico.

En los últimos 20 años, en este sector, el rio La Paila ha venido provocando estragos, en el 2003, por ejemplo y si mal no estoy, arrasó el hospital el cual tuvo que ser reubicado y en promedio cada cinco años se viene presentando un evento de desbordamiento que por fortuna no ha alcanzado otras dimensiones, pero qué, tarde o temprano, no me cabe la menor duda las alcanzará.

Las razones tienen que ver con el cambio climático y la deforestación de los bosques primarios en la parte media y alta de esta cuenca. Y lo que ocurre es que cuando hay lluvias torrenciales intensas, persistentes y de alta duración la cuenca se satura, y como no hay zonas de amortiguación ni de retención las rocas del fondo empiezan a empujarse unas con otras con muchísima fuerza y gran energía semejando un efecto dominó, y cuando el río entonces llega donde está el cambio de pendiente el material acumulado de lodo, arena, piedras y árboles se rebosa y se sale de su cauce destruyendo todo lo que encuentra a su paso. Por ello, el Gobierno Nacional y las autoridades locales de Corinto deben plantearse la necesidad urgente de reubicar una parte importante de esta población.

Y como cuando ocurren este tipo de eventos las redes sociales de Santander de Quilichao se saturan con predicciones apocalípticas, hay que decir que en este municipio, pese a que existen algunas similitudes entre las dos microcuencas, la de La Paila y el rio Quilichao respecto a la deforestación y a la degradación de sus suelos, es muy difícil que ocurra algo semejante por el nivel de pendiente del rio Quilichao que en promedio y en relación a su cauce es de apenas del 8.4% por lo que su cota de arrastre no alcanzaría la suficiente energía. Claro, que esto no es óbice para que la gente no esté alerta.

El peligro en todo caso para Santander serían las inundaciones severas; sin bosques, sin zonas de protección y amortiguación en la parte alta y media de la microcuenca y con un cambio climático que cada vez más se acentúa, el casco urbano está expuesto a este tipo de eventos los cuales podrían llegar a causar algunas tragedias.

Por ello es recomendable no construir viviendas en una franja de no menos de 30 metros del cauce de los ríos, avanzar en campañas intensas de reforestación, exigirle a la CRC como máxima autoridad Ambiental de la Región que cumpla con su función de ejercer estrictos controles sobre el transporte de madera ilegal y que sancione a quienes vienen deforestando la microcuenca del rio Quilichao. Igualmente, avanzar en una política de guardabosques, de educación ambiental y de apoyo a la Junta de Acción Comunal de la vereda Guayabal, parte alta de la microcuenca del rio Quilichao, que viene adelantando un muy buen trabajo de protección el cual vale la pena destacarse, como destacar también el gran trabajo de reforestación que adelanta EMQULICHAO E.S.P.



parque la samaria fundesam 3
Por mienlaceregional.com

En este proyecto participan la empresa privada, las comunidades organizadas en Juntas de Acción Comunal, EMQUILICHAO y FUNDESAM.

Un nuevo parque hecho con material reciclable el cual beneficiará a cerca de 200 niños y niñas del barrio La Samaria, fue entregado hoy oficialmente por la Sra. Gladys Sánchez Directora de la Fundación para el Desarrollo Social y Ambiental de Santander FUNDESAM, El Ing. Luis Andrés Zadovnik Gerente de EMQUILICHAO y funcionarios de METECNO, a la Junta de Acción Comunal.

Este parque, así como el entregado en el mes de septiembre en el barrio Lourdes, hace parte de una estrategia ambiental que busca promover el reciclaje, integrando para ello a distintos actores; a la empresa privada, a las comunidades organizadas en Juntas de Acción Comunal, a EMQUILICHAO y a FUNDESAM.

El punto esencial de esta estrategia es el llamado “trueque”, y funciona con el apoyo de las empresas, así por ejemplo, una empresa apadrina a un barrio y ambos se comprometen a recaudar en cierto tiempo un número indeterminado de toneladas de material aprovechable a cambio de un parque. En este caso METECNO aportó 10 toneladas de material reciclable; cartón, plástico, aluminio y chatarra, y la comunidad del barrio La Samaría 2 para un total de 12 toneladas.

Por su parte Emquilichao se encarga del transporte del material y de la asesoría para la construcción de la obra.

Finalmente, en esta entrega también participaron la funcionaria de la CRC Enid Ortiz y Frank Nander Falla representante del Programa de Uso Eficiente y Ahorro del Agua PUEAA.


parque la samaria fundesam 4

parque la samaria fundesam 2

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pORTADA OCTUBRE 2017
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