Por Jaime Soto Palma
16-05-2016

Juan diego Castrillon Orrego 2
Para un estudiante de la zona rural plana o montañosa del norte del Cauca estudiar en la Universidad del Cauca no es nada fácil. Considerando que provienen en su mayoría de regiones alejadas y de familias campesinas propietarias de pequeñas unidades agrícolas, resulta claro su esfuerzo por vincularse y permanecer en este, o cualquier otro centro universitario. Lo mismo sucede con los estudiantes de los centros poblados de Santander de Quilichao, Caloto, Guachené, y Villa Rica etc., de los estratos 1 y 2 en su mayoría y en donde la economía familiar gira en torno a la informalidad; el 48% de acuerdo a la media nacional. Por ello una franja importante han optado por el ICETEX.

En Santander de Quilichao la universidad del Cauca ofrece las carreras más baratas de la oferta universitaria, derecho diurno y nocturno, apropósito, en Santander de Quilichao hay cerca de 600 abogados y es en el país uno de los municipios donde más profesionales hay en esta materia, el promedio nacional está en 354 abogados por cada 100.000 habitantes; también Ingeniería Agroindustrial e Ingeniería Civil pero sin laboratorios y una licenciatura en lenguas modernas. Nada más.

Según la Universidad, hay en la sede de Santander 1013 estudiantes de los cuales 558 estudian derecho, 55 Ingeniería Agroindustrial, 180 Licenciatura en Lenguas Modernas, 198 Ingeniería Civil y 22 una tecnología.

En esta sede la universidad cobró en promedio por matrícula a cada estudiante de Derecho en este primer semestre 950.000 y 1.630.000 pesos si fue extraordinaria, mientras que en Popayán el cobro fue de 464.000; la mitad, y 1.153.000 pesos, casi 500.000 pesos menos. Cobró 884.000 y 1.530.000 pesos en promedio a cada estudiante de Ingeniería Agroindustrial en Santander mientras que en Popayán fue de 215.000; cuatro veces más barata, y 905.000 pesos. Y 924.000 y 1.613.000 a cada estudiante de Ingeniería Civil mientras que en Popayán fue de 306.000; tres veces más barata y 995.000 pesos, 600.000 pesos menos. Sin duda que en cuanto a precios no hay ninguna comparación.

Si redondeamos estas cifras y puntualizamos que el 70% de los estudiantes, según la media nacional, cancelan las matriculas en los calendarios establecidos y el 30% restantes caen en la extemporaneidad entonces deducimos que la sede de Santander le está dejando a la universidad ingresos por el orden de los 1.000 millones de pesos en promedio cada seis meses sin contar el aporte en recursos del norte del Cauca desde el 2002 hasta hoy por las estampillas pro-universidad especialmente.

También, y según lo anotado por la UNICAUCA los costos operativos en este primer semestre, 2016-1, en el tema de regionalización sede Santander de Quilichao ascenderían a 1.185 millones de pesos; 739 millones de pesos para los docentes catedra y 446 millones para los ocasionales. Suma esta que sería equivalente a lo devengado por 240 docentes con un promedio mensual alto por docente de 5.000.000 de pesos para carreras de bajo costo como las cuatro ofrecidas por la universidad. Y claro, es preciso aclarar que la Unicauca en esta sede no cuenta en su planta con 240 docentes sino con 25 los cuales devengan un promedio mensual de 4.000.000 de pesos cada uno tal como nos lo indicaron algunos estudiantes.

Estas cifras coinciden con las dichas por el Rector de la Universidad del Cauca Juan Diego Castrillón Orrego a este medio informativo en agosto de 2015 según el cual la universidad paga 2.500 millones de pesos anuales en profesores. También dijo que cada estudiante de regionalización, o mejor, de la sede de Santander de Quilichao le costaba a la universidad del Cauca 4.400.000 pesos por lo que, según él, les estaba implicando una carga muy fuerte. Difícil de creerle al Rector Juan Diego por no tildarlo de mentiroso. Ver entrevista completa.

Sospecho que los números que intenta presentar la universidad incluyendo otros gastos como adecuaciones, mantenimiento y servicios públicos entre otros, los cuales también sorprenden por su volumen, es para ocultar la rentabilidad del negocio.

Reconozco la importancia del tema de regionalización cuyo proceso se inició en el 2012, sin embargo persisto en señalar la vergüenza histórica del alma mater con esta región, pues no hay ningún argumento para justificar que después de 187 años de vida de la universidad apenas cuatro carreras; las más baratas del mercado, sean hoy su carta de presentación. Todo empezó en el 2012.

Que se abra la discusión.



pORTADA OCTUBRE 2017
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