Por Jaime Soto Palma

Panoramica Capilla de San Emigdgio
29-06-2016. La Vetica es una de las veredas menos conocidas de Santander de Quilichao; pero no siempre fue así. Tuvo su importancia en los siglos XVIII y XIX con el auge del oro; de allí su nombre, y por el camino real que comunicaba a Santander con Popayán. Aún hoy y como si el tiempo se hubiera congelado sus moradores señalan las cuchillas de las colinas donde dicen, acampó el Ejército Libertador.

De las minas de La Vetica aún quedan vestigios y de su viejo cementerio, pero su capilla de más de 100 años se erige soberana pese al trágico suceso de finales de 1800 cuando se incineró su techo de paja como consecuencia de un rayo. En aquella ocasión se alcanzó a quemar San Emigdio, el patrono de la capilla; un lienzo que data de 1850 y que luego fue enviado a Popayán a lomo de mula para ser restaurado y que por poco se pierde.

Esta capilla que guarda aún grandes tesoros coloniales; misales, una piedra de ara, un atrio en madera tallado a usanzas de la época y un campanario antiquísimo los cuales guarda y custodia la comunidad con muchísimo celo, no ha sido del interés de quienes están llamados a garantizar que se preserve para las futuras generaciones. “Aquí, vino el Señor Cristóbal González hace algunos años y tomó fotografías dizque para un libro y luego no volvimos a saber nada de él, ni del cura que se llevó los vestuarios antiguos con los que se oficiaba la misa y que hoy están en un museo de arte religioso” nos dijo el Señor José Vitalio Guejia, un evangelista que lleva más de 20 años evangelizando a los niños y a las niñas de la comunidad.

En La Vetica todos los años; en agosto, entre el 5 y 7, se celebran las Fiestas Patronales de San Emigdio la cual es también una tradición religiosa; un bien inmaterial que, se asocia a la conservación de la capilla erigida en honor al patrón de los terremotos. Cada año, generalmente el último día de las fiestas, se escogen los fiesteros; un grupo de personas que no son más de diez que se encargan de organizar actividades durante el año para recaudar fondos. “La gente dice: Los fiesteros para este año serán..., y ellos programan bingos, rifas, festivales y recolectan aportes o limosnas. Y de aquí sale la plata para conservar la capilla” comenta el Señor Orlando Sandoval encargado de mantener la tradición y añade, “cada grupo de fiesteros deja algo, las baterías sanitarias, el comedor, o como ahora, la plata para reparar el techo.”

En la reparación del techo este año se han invertido 7 millones de pesos y se está haciendo con la misma técnica de hace más de un siglo, la misma que se empleó en su construcción; embutido de barro, alisamiento con boñiga y blanqueamiento con cal. Además, se cambió la madera y la cañabrava aunque esta última ya no se amarró con bejuco sino con alambre. Quien está a cargo de la obra es Gregorio, un indígena que no se ha detenido en detalles para que la estructura de la capilla se conserve tal cual.

En esta tarea también participa gente de la comunidad; la gente corta y lleva la paja y la boñiga, y con sus pies y en turnos pisan y repisan el barro y la paja que embuten luego después de que se alcanza la mezcla.

Pocos días antes de las fiestas patronales y cuando ya se encuentre finalizada la obra la gente saldrá a lavar y a pintar la capilla tal como si fuera un ritual, mientras que la capilla, un bien material-cultural de Santander de los que ya quedan pocos, continuará esperando a que en algún momento aparezca la institucionalidad; la alcaldía municipal, el gobierno departamental y el Ministerio de Cultura, no para que le tomen fotos ni para que se congracien con ella, sino para que se comprometan al final y después de más de 100 años a coadyuvar en su recuperación y preservación.

Es que más de 100 años al final ya van dejando huellas.


Capilla de San Emigdio
Altar capilla de san Emigdio
Lienzo de San Emigdio
pila
Misal capilla de san Emigdio
Santo Emigdio

pORTADA OCTUBRE 2017
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