Por Edgar Papamija - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Tomado de elnuevoliberalradio.com

EDGAR PAPAMIJAPareciera que estuviéramos llegando al punto de no retorno en lo que tiene que ver con la fatiga de la opinión respecto de la corrupción y el abuso del poder en el Cauca. Son muchas las voces que se escuchan. De todos los rincones surgen inquietudes y protestas indicando que la paciencia se agotó y que hay necesidad de iniciar el proceso, siempre aplazado, de perder el temor a la denuncia, para señalar a los responsables, y evitar que la impunidad y la desvergüenza siga siendo la norma de conducta de quienes, a través de la política o del ejercicio venal de funciones públicas, se lucraron y se enriquecieron, a la vista de todo el mundo, sin que exista, por lo menos, la sanción social, que tanto hemos reclamado, en ausencia de la justicia que parece ciega, sorda y muda frente a un mal que debe desaparecer, si queremos que la sociedad alcance el equilibrio que le permita a los ciudadanos recuperar la fe y la esperanza en la instituciones.

En la semana pasada, Jaime Soto, en el periódico, Mi Enlace Regional, publica el artículo: Clanes mafiosos se habrían tomado la Gobernación del Cauca. http://goo.gl/lZCjZq. El periodista de Santander de Quilichao, un quijote de la profesión, que lleva años luchando, destapando entuertos, denunciando, pisando callos, víctima de la persecución de los que se sienten señalados por su apostolado en defensa de la moral y de la ética públicas, vuelve a la carga, mostrando con impresionante valor civil, lo que todo el mundo sabe; pero esta vez, identificando los personajes que agazapados tras bambalinas o protegidos por la indiferencia o la cobardía de nuestra sociedad, han creado, como lo anota Jaime Soto, verdaderas mafias, que a la manera de la Cosa Nostra o de la Camorra italiana, convirtieron la política en un juego perverso de apuestas tramposas, donde mediante el dinero financian candidatos, compran conciencias y obtienen jugosos dividendos a través de la contratación impúdica con que les devuelven atenciones, los títeres que imponen en los cargos.

Como lo denuncia el periodista, en este juego macabro de intereses mezquinos , nadie se salva. Los parlamentarios actuales conocen las reglas del juego donde ganan los ases del cinismo con cartas marcadas. Ellos conocen el valor exorbitante de las campañas que los llevan al Congreso; ellos tienen, cada uno, su cartel de contratistas que aportan, o mejor, invierten el dinero que tendrá que ser devuelto, con los correspondientes rendimientos, a través de la contratación oficial. Los controles no existen, pues desde arriba se trafica con el poder y son pocos los que no se sacian con lo que los gringos llaman: la olla de los cerdos. La ley establece la obligación de informar sobre los gastos al Consejo Nacional Electoral; y claro, produce risa mirar los informes de los parlamentarios nuestros. En el caso de gobernadores y alcaldes, la situación es igual o peor. Jaime Soto anexa informes de gastos que en nada difieren de los que en otras oportunidades hemos comentado. Asombra el cinismo de las cuantías que confiesan, el cúmulo de costos, que ocultan sin sonrojo, y la nómina cantinflesca de aportantes. Esta bien que se burlen del Consejo, que es un rey de burlas, pero fastidia que nos crean idiotas.

En el Cauca y en Popayán nos conocemos bastante bien y causa extrañeza que ciertas personas aparezcan entregando jugosas y millonarias donaciones a las campañas políticas; y entonces, o nos encontramos frente a verdaderos mecenas de la democracia que gastan millonarios recursos para sostenerla, y merecen una estatua en el parque Caldas, o son “empresarios” o testaferros de quienes hacen un inversión, como la hacen los negociantes o los mafiosos, con el propósito desembozado de que esa inversión produzca una ganancia.

La denuncia de Jaime Soto, no puede quedarse, como tantas otras que se hacen, en el limbo o en los comentarios de café. Los entes de control deben abandonar el silencio cómplice y tomar cartas en el asunto. Definitivamente, hay un clamor que solicita a gritos que se acabe la vagabundería de la política como ejercicio para hacer dinero y mantener ineptos con sueldos jugosos que, en el colmo del abuso, lo convierten en patrimonio familiar.

Llego la hora de enterrar y desterrar los vicios de quienes han venido eligiendo y haciéndose elegir tramposamente. Repetimos lo que tantas veces se ha dicho: las últimas gobernaciones, desde la nunca bien lamentada de Cháux, tienen pendientes muchas explicaciones.

No tiene sentido seguir hablando “paja” sobre paz y posconflicto, si no hacemos un juicio de responsabilidades para recuperar la transparencia en la administración de los recursos públicos que, aquí como en casi todos los rincones de la patria, cayó en manos de los bandidos de cuello no muy blanco.




pORTADA OCTUBRE 2017
© 2014 Enlace Regional. Todos los Derechos Reservados.
Powered by: