“Después de un fin de semana pasado por el alcohol y del que solo me quedó un Guayabo con un dolor de cabeza, me madrugué hoy lunes al hospital Francisco de Paula Santander para que me atendieran de urgencia. Cuando llegué a eso de las 6:30 de la mañana me registré en la portería y a continuación me acerqué al área de facturación donde me indicaron que esperara hasta que me llamaran para ser valorado por el médico filtro. ¡Qué atención tan mala!... casi no me atienden... ”

urgencias hfps
Casos como este o por síntomas de una simple gripa que no ponen en riesgo la vida ni que precisan de una atención inmediata, revelan el mal uso que en ocasiones hacemos los ciudadanos del servicio de urgencias del Hospital. Diariamente llegan en promedio 200 pacientes y solo clasifican 100. Es decir, que cerca de la mitad aunque fueron valorados por el médico del filtro o triage, su estado de salud o enfermedad por la cual consultaron, no requería atención en el Hospital. En general, todos los pacientes que no clasifican como urgencia, se direccionan para que acudan a su EPS a conseguir una cita ambulatoria de acuerdo a la prioridad que presenten y será su asegurador quien determine cuando le asigna la atención por el médico general.

Según el Ministerio de Salud, “se entiende por urgencia o emergencia vital toda condición clínica que implique riesgo de muerte o de secuela funcional grave, la atención de urgencia o emergencia vital ante un hecho de tal envergadura, debe ser inmediata e impostergable”.

Cuando un paciente ingresa al servicio de urgencia del HFPS es valorado por un “médico filtro” el cual determina la prioridad de atención. A este paso se le denomina TRIAGE que significa clasificar, seleccionar y elegir. Este TRIAGE está dividido en cinco categorías, el TRIAGE I que es cuando el paciente requiere de una atención inmediata, el TRIAGE II que es cuando la condición clínica del paciente puede evolucionar hacía un rápido deterioro a su muerte, o incrementar el riesgo para la pérdida de un miembro u órgano lo cual el tiempo de atención no debe superar los 30 minutos. el TRIAGE III, urgencia no vital la cual requiere una atención que no debe superar los 60 minutos, y el TRIAGE IV y V que es aquel donde la vida del paciente no está en riesgo ni comprometido su estado general los cuales deberían ser, incluidas las Consultas Ambulatorias, atendidos por las EPS.

Mensualmente el Hospital Francisco de Paula Santander atiende en promedio cerca de 3000 pacientes clasificados en los TRIAGE IV y V que debieron de haber sido atendidos por sus EPSs; Asmet, AIC, EMSSANAR, CAFESALUD, SOS, Nueva EPS y Coomeva etc. Esta situación que, entre otras, satura las instalaciones, congestiona el servicio y prolonga para estos usuarios los tiempos de espera, pues solo los TRIAGE I, II y III revisten de una atención inmediata, no sólo afectan el servicio sino que, además, deja injustamente en entredicho la buena imagen del hospital.

Para corregir esta situación las directivas del hospital han hecho frecuentes y reiterados llamados a las EPS y a la institucionalidad, la alcaldía, en las que se ha propuesto que:

Las EPS revisen la capacidad instalada para la atención de la consulta médica general ambulatoria dado que después de las 6:00 pm y los fines de semana no cuentan con el servicio para atender a sus usuarios.

Que las EPS amplíen los cupos y los horarios para la atención de la consulta externa y prioritaria.

Que se adelanten campañas para educar al cliente interno y externo de las EPS y las Instituciones Prestadoras de Salud IPS, sobre el uso adecuado del servicio de urgencias.

Que se amplíe la red de servicios de III y IV nivel, porque el represamiento de pacientes impide su ubicación en los niveles superiores generando congestión en el servicio e insatisfacción de los usuarios y familiares.

Que se realice un mayor control a los motociclistas para que dispongan de SOAT vigente y cumplan las normas de tránsito. No hay que olvidar que en promedio son atendidos mensualmente cerca de 300 motociclistas en el servicio de urgencias y que una parte importante de estos portan SOAT falsos lo que afecta, además, las finanzas de la institución.

Estas propuestas se han venido planteando y el pasado 8 de septiembre en reunión realizada con todos los aseguradores del municipio en el auditorio del Hospital, se les volvió a exponer esta situación y el consenso general es que las entidades deben comprometerse más en la educación del paciente para el uso correcto de los servicios pero también en su autocuidado, porque se presentan dificultades en la adherencia a los tratamientos de los pacientes, que generan las policonsultas y estancias prolongadas en las entidades de salud, a esto se suma una alta accidentalidad especialmente en motocicletas, que contribuyen a la congestión del Francisco de Paula. También se concluyó que se debe revisar la capacidad instalada de las instituciones que atienden sus usuarios en la baja complejidad para evaluar alternativas de incremento de coberturas y contrataciones que resuelvan las necesidades de sus pacientes y eviten que finalmente que estos usuarios terminen consultando por urgencias.

Finalmente, el correcto uso del servicio de urgencias es una responsabilidad de todos los ciudadanos, la invitación es aprender a reconocer cuándo acudir, para ello en su Eps y en el mismo hospital le brindan información, así todos salimos beneficiados porque así habrá una mejor atención y menos congestión del único servicio de urgencias que existe en Santander.

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*Imagen de la reunión que se adelantó entre instituciones de vigilancia y control, las Entidades Promotoras de Salud del Régimen Contributivo y Subsidiado, IPS de primer nivel sobre la alta demanda del servicio de urgencias del Hospital Francisco de Paula Santander en triage 3, 4 y 5, Reunión que se adelantó con el fin de evaluar en conjunto alternativas de intervención para disminuir dicho volumen.



pORTADA OCTUBRE 2017
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