Por: Ferney Silva Idrobo

 
Foto Ferney Silva IdroboImagínese en una esquina de su municipio o ciudad, le acaban de pagar su quincena, tiene 350 mil pesos, llegan dos personajes, uno bien vestido y otro con mala apariencia, van juntos, el primero se hace un poco más lejos, el segundo se acerca le enseña una pistola, lo amenaza con quitarle la vida sino entrega la quincena., usted piensa en sus hijos, sus sueños y la familia en general, con temor entrega el dinero, el delincuente le dice que entiende su situación y le coloca en su bolsillo 50 mil pesos, finalmente pareciera que fue robado por un tipo de “buen corazón”.

Al cabo de unos días se da cuenta que uno de los socios de la compañía en la cual trabaja, es el bien vestido, usted está en la disyuntiva si renuncia y denuncia o deja pasar esto para conservar su empleo.

Bueno, este ejemplo es más que positivo, porque partimos que el ciudadano tiene empleo, pero cerca del 15% de los Caucanos no tiene empleo y muchos más no tienen ingresos dignos.

Entre 10 y 12 billones de pesos se pierden al año por corrupción, según datos de Transparencia Colombia, Procuraduría y Contraloría General de la Nación.

La reforma tributaria pretende recaudar cerca de 9 billones de pesos por año, es decir un poco menos de lo que se pierde y termina en los bolsillos de unos pocos tipos de “Buen Corazón”. Aceptamos una reforma tributaria y aportamos una cifra entre el 10 y 15 por ciento para que los deshonestos construyan sus deseos a cambio de pisotear los suyos.

De nuevo nos sentimos hostigados por el proyecto de ley que modifica, amplia y aumenta la población colombiana a tributar, a lo largo del tiempo las reformas gozan de buena o mala aceptación dependiendo de la confianza del ciudadano con el Gobierno quien representa la organización del Estado. Es mala la reforma tributaria ?, Nos gusta que nos aumenten los impuestos?, deseamos que nuestros ingresos directos dismuyan?, genera equidad?.

Creo que estas preguntas tiene una respuesta lógica en la mente de cada uno de nosotros.

La corrupción es el mayor secuestrador de los colombianos, no solo desde lo físico sino también desde lo mental. No existe otra explicación para entender los pataleos sociales de líderes y de muchos ciudadanos que se horrorizan por el aumento de impuestos, pero no se escandalizan cuando sus dirigentes se enriquecen, algunos prefieren mirar para otro lado cuando son beneficiados por los tipos de “buen corazón” que les dejan algo en sus bolsillos de lo arrebatado.

La corrupción como flagelo es implacable, socava los comportamientos éticos individuales y finalmente los colectivos, es el mayor factor de desigualdad de un país, permea la justicia soporte fundamental del Estado de derecho y depósito de confianza de un pueblo, ultraja a los órganos de Control a través de “doctores de buen corazón”. Como diría la abuela, nos atracan, nos sacan la plata del bolsillo y terminamos diciendo ¡gracias!.

Nos damos golpes de pecho por el alza en los impuestos que afectan cada vez más a los pobres de nuestro país, lo que se lleva la corrupción en un año en el país sirve para que municipios como Guapi satisfagan todas sus necesidades por los próximos 200 años.

Bolívar murió pobre y aquejado, coloco todo su capital económico y político por la causa, Gaitán, Galán, Pizarro, Gómez Hurtado, Bernardo Jaramillo y otros tanto dieron hasta su vida por causas que consideraban democráticas y sociales. Cree usted que nuestros líderes tienen tal grado de desprendimiento?

La Corrupción como la peor de las enfermedades se extiende por todo el cuerpo, en este caso el Estado, sus células malignas se solapan bajo falsos argumentos y discursos, se disfrazan para dar el salto final, mientras se desangran las arcas del Estado y ellos -dirigencia corrupta- solicitan de nuevo una transfusión-presupuesto- para mantener al cuerpo-Gobierno- medio vivo para seguir robando y medio muerto para reclamar más recursos y mantenerlo vivo.

Se ha preguntado cuantos esposos, hermanos, hijos se benefician del esfuerzo electoral de las clases más pobres, campesinos, negros y profesionales de nuestra nación, ha revisado esto en sus municipios, el departamento y el país?, revíselo para conocer para quien se trabaja y porque estamos destinados a repetir la misma historia de secuestro y padecimiento.

Debemos insistir en el cambio en la designación de Procuradores, Contralores, jueces, fiscales, personeros y Defensores del pueblo, es un hecho que el mecanismo de escogencia actual es fuente de impunidad, ya que como resultado, persiguen y fallan más por las tendencias ideológicas que por la falta ó el delito cometido.

La Reforma Tributaria no es la causa de nuestros males es la consecuencia de ellos.





pORTADA OCTUBRE 2017
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