Diferentes organizaciones de mujeres y disidencias de género de todo el país, se reunieron en Santander de Quilichao para analizar el contexto político actual, la participación de las mujeres en la próxima contienda electoral y refrendar el compromiso de incidir para que se cumpla lo pactado entre el Gobierno Nacional y las FARC, y contribuir como actoras políticas en el proceso de negociación con el ELN en Quito.

Pero, ¿Por qué la participación de las mujeres y de las disidencias de género organizados en todo el país, hoy son una de la piedras angulares en la construcción de un país más equitativo, justo e incluyente? VEAMOS EL PORQUE...

Según estimaciones del Centro de Memoria Histórica, en los últimos 50 años, el conflicto armado en Colombia ha dejado cerca de 220.000 personas muertas, 25.000 desaparecidas y 7.000.000 millones de desplazados los cuales, se calcula, que más de la mitad, 3.600.000 para ser más exactos, fueron mujeres; viudas, huérfanos y huérfanas, y madres, hijos e hijas.

Para un país como Colombia lo ocurrido entre 1964 y 2014, no fue una tragedia cualquiera, 9.000.000 de colombianos y colombianas en total resultaron afectadas. Según, este mismo estudio, la responsabilidad recae en un 64% en los grupos paramilitares o BACRIM, el 24% en la guerrilla y el 12% en las fuerzas militares.

Contrario a lo que podría pensarse, resulta cierto que el peso de la confrontación en estos últimos 50 años a recaído en la mujeres, violencia, explotación y abuso sexual, utilización y/o esclavización para el ejercicio de labores domésticas, reclutamiento forzado de sus hijos e hijas, asesinato o desaparición de su proveedor económico, esposo o compañero, despojo de sus tierras y de su patrimonio, y desintegración de sus familias, etc. Hoy, según estimaciones del Departamento de la Prosperidad Social DPS, y pese a los esfuerzos del Gobierno Nacional, todavía 2.200.000 mujeres de las 3.600.000 que fueron desplazas viven en condiciones de pobreza y de pobreza extrema en los cinturones de miseria de las grandes ciudades.

Igualmente, también se impusieron en estos 50 años, normas homofóbicas y la persecución y violación de mujeres lesbianas y de población LGTBI.

Por ello, y no por otras cosas, tal como lo expusieron en su momento los fanáticos que nunca faltan y los enemigos del proceso de paz, como eso de que con este acuerdo se buscaba acabar con la familia, fue que se le dio al acuerdo de paz un enfoque de género y diferencial, que no es más que reconocerle a las mujeres víctimas del conflicto y a otros sectores, que son sujetos de derechos políticos, económicos y sociales. En otras palabras y en resumen, y después de largas discusiones y luchas de organizaciones de mujeres de todo el país, por fin se reconocía que los impactos del conflicto habían sido diferentes tanto en los hombres como en las mujeres.

Pero el NO aguó en parte lo que fue considerado en su momento como una conquista, algunos aspectos del acuerdo fueron reformulados y otros anulados, sin embargo, y pese a esta circunstancia, persiste el compromiso de la mayoría de organizaciones de mujeres de todo el país de incidir para que lo acordado entre el gobierno nacional y la guerrilla de las FARC se cumpla, y además, de participar como actoras políticas en el proceso de negociación entre el Gobierno Nacional y el ELN en Quito para avanzar en la construcción de un acuerdo de paz.

Estos compromisos, digamos, fueron refrendado aquí en Santander de Quilichao en un gran encuentro de organizaciones de mujeres y disidentes de genero de distintas regiones del país, Bogotá, Medellín y Cauca, y en el que, además, se trazó una hoja de ruta para hacer política y avanzar con acciones concretas de incidencia a nivel local, regional, y nacional.

Por la importancia del evento, y por la trascendencia que los resultados de este encuentro tiene a nivel nacional y especialmente en el Departamento del Cauca, hablamos con tres de las organizadoras del encuentro.

Enlace Regional: Como analizan ustedes el contexto político para la participación de las mujeres en la implementación de los acuerdos del proceso de paz?

Martha Restrepo - de la Red Feminista y Antimilitarista de Medellín. Yo hago parte de una organización que viene desde Medellín, de la Red Feminista y Antimilitarista. Digamos que lo que hemos tratado de abordar aquí es una reflexión situada desde las mujeres; su experiencia, y lo que ha sido y fue todo el proceso de movilización para defender los acuerdos de la Habana y su refrendación en el plebiscito por la paz, y luego, entender que sucedió después de que este plebiscito fue derrotado y cuáles son los retos que tenemos ahora en el que está en curso la implementación a través de Congreso de la República. Igualmente, abordamos el escenario de las negociaciones con el ELN en la ciudad de Quito. También, valoramos en el contexto la experiencia política de las mujeres como sujetas capaces de tener una agenda propia, de generar movilización social y de debatir temas que habían estado ocultos en la agenda.

En este encuentro, además, se han planteado asuntos muy importantes sobre la implementación de lo acordado puesto que las comunidades están urgidas de poder encontrar soluciones a sus problemas en el marco de esa agenda de paz y las mujeres aún más de poder incidir en el desarrollo local y posicionarse como sujetas políticas de primera línea en aras de construir una sociedad democrática más amplia, participativa y sobre todo más justa y libre de violencias contra las mujeres.

ER. Desde la mirada de las mujeres ¿Cómo lograr que lo pactado en la Habana se cumpla?

Martha Restrepo. La única vía es inmiscuirnos. No podemos ser espectadoras de este momento político. Nadie como el movimiento social de mujeres, las feministas, las diferentes organizaciones ha puesto en su agenda la necesidad de terminar con el conflicto armado. Entonces nadie como nosotras para poder levantar esa voz con mucha autoridad para decir por donde podemos democratizar a este país.

ER. Estamos en una época preelectoral y han surgido propuestas como la del Centro Democrático en el sentido de reversar parte de los acuerdos.

Diana Granados Soler – de la Corporación Ensayos y Espacio de Mujeres Diversas y Paz de Santander de Quilichao. Pues sin lugar a dudas la paz está en juego, es una disputa de diferentes sectores y no todos están por la paz de la misma manera que, por ejemplo, estamos las mujeres y que lo hemos discutido en este encuentro. Lo que nosotras hemos valorado es que sectores como el Centro Democrático han venido haciendo al proceso de paz desde sus inicios y han venido controvirtiendo algunos de los avances en los diálogos con el ELN. También hay un sector gubernamental que defiende la paz pero que también defiende sus propias agendas, digamos, sectores políticos poderosos que no siempre están a favor de los intereses de las mujeres y de los sectores sociales y populares. Entonces, esto para decir que, aunque todos estamos con la paz, no lo estamos de la misma manera, y yo creo que la contienda electoral expresa un poco esas tenciones que hay y esas disputas. Indudablemente, lo que esperaríamos es que en esta contienda electoral se logre un gobierno que facilite o permita que estos acuerdos se implementen de la manera en el que quedaron, tal como se ha venido planteando desde las organizaciones sociales y desde las organizaciones de mujeres. Lo más nefasto que le podría pasar al país sería que se recompusiera el poder gubernamental a favor de quienes están por la vía de la militarización.

ER. ¿Cuáles serían las propuestas de las mujeres para la implantación de los acuerdos de la Habana y en el proceso de negocian entre el gobierno y el ELN?

Luisa Orozco- Red Político Artística de Mujeres Jóvenes de Bogotá. La red es una apuesta de las mujeres jóvenes por la incidencia en los espacios de toma de decisiones, pero también, digamos, en los espacios de articulación y procesos sociales para el fortalecimiento del movimiento social de mujeres jóvenes. En este sentido las apuestas de las mujeres recoge todas las ganancias que tuvo el enfoque de género y todo lo que se ganó en la mesa de la Habana, pero también requiere de la incidencia real de otras poblaciones o de otras agendas de mujeres, sobre todo en los temas territoriales en las que las veedurías van a jugar un papel importante en la implementación y en relación con los diálogos del gobierno y el ELN el reto que tenemos con el movimiento de mujeres es lograr una agenda común para incidir en esos espacios de participación.

ER. Que esperan que salga de esa mesa como mujeres.

Luisa Orozco. Nosotras esperamos que salga una política real desde las mujeres, eso que quieres decir, unos enfoques de construcción territorial diferenciados de como las mujeres hacen política, que se conozcan también las no formas de agresión, y de cómo ejercer una política democrática desde la amplitud y la negociación, y no desde la confrontación. Esperamos el reconocimiento de las mujeres como unas sujetas políticas.



pORTADA OCTUBRE 2017
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