Por: FERNEY SILVA IDROBO

Ferney Silva IdroboCon la mente despejada, llena de fantasía, sobre su mesa de trabajo, imagino deslizar su bolígrafo y sobre la hoja escribir “...Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños...”. Pablo Neruda no sospechó que estas frases llenas de motivación encajarían en el alma y grito del pueblo Colombiano.
Ahora, queda prohibido olvidar que somos de los países más desiguales del mundo, que los indicadores de transparencia ubican instituciones como el Congreso, la fiscalía y varios ministerios como los más corruptos, olvidamos que la justicia está más politizada que nunca, que los partidos mayoritarios están involucrados por recibir dinero de manera ilegal, por dar avales a personas de muy dudosa procedencia.

Olvidamos los abusos y violencia contra mujeres y niñ@s, la ejecución de líderes sociales, las masacres de izquierda y derecha, la vinculación entre narcotráfico y política, los desaparecidos de la violencia.

Debemos hacer ejercicios mentales para que nuestro pueblo no olvide la hegemonía partidista, de quien heredamos la sumisión por sus nombres y apellidos, quienes ven al Cauca como su tierra solo a la hora de la burocracia, pero miran en los cocteles y clubes de Bogotá los liderazgos emergentes con desdén y menosprecio, añoran volver a gobernar con los mismos discursos de engaño de abuelos y padres, para luego escabullirse ante los problemas de la región.

Para desgracia nuestra, algunos líderes populares, echan mano de sus orígenes humildes y de su experiencia de vida para sensibilizar a la gente, pero con el único fin de llegar al poder, menospreciar su origen y comportarse igual o peor de quien dicen son diferentes.

Sí, ahora en las elecciones del congreso vamos a ver y escuchar dichas obras teatrales, donde la gente por incauta o por necesidad compra la boleta para verla en escena, cuyo final se conoce.

Prohibido olvidar los robos que llevaron a la quiebra al Seguro Social, la Caja Agraria, Inurbe y en épocas más recientes el sector financiero en la crisis de los 90, proceso 8000, carrusel de la contratación, Saludcoop, Reficar, ahora el escándalo de Odebrecht, entre otros muchos más; Estos más que escándalos de corrupción parece una novela de Franz Kafka, llena de suspenso y terror.

Se es autor por acción o por omisión del futuro que se proyecta amargo; la perdida de los recursos de Regalías, dineros de Salud y Educación invertidas en pirámides, vínculos de líderes políticos con el paramilitarismo, gobernantes afanosos de enriquecerse y violentar el orden legal y ético de nuestra aparente y prostituida democracia, no se debe olvidar.

Como lo dice Paulo Coelho y modificando atrevidamente su frase para aplicarla a la política colombiana “Lo peor de una sociedad, es ver a la gente pobre apoyando a la gente corrupta, que los hace cada vez más pobre”. La corrupción hace metástasis en la administración pública, carcome los cimientos de la sociedad, la cual mira con indiferencia el paisaje político y criminal.

Las líneas escritas por Neruda, debe de llenar de motivación e inspiración para que el pueblo no venda sus derechos, sea dueño del destino y no permita que arrebaten su alma.

No contentos de malgastar, robar los recursos públicos y cuadrar caja con la reforma tributaria, se avecina la reforma pensional, es decir, las utilidades son para pocos, cubrir el hueco fiscal corresponde a todos los Colombianos.

Queda prohibido a los Caucanos perder la memoria, perder la vergüenza, perder la franqueza... ¡Queda prohibido dejar de soñar!







pORTADA OCTUBRE 2017
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