Por: Ferney Silva Idrobo.

Foto Ferney banner¡Algunos se salvaron porque se consumieron a los muertos!, “sin comerse a los extintos no hubiesen salido de la cordillera”, de niño fue de las cosas más impactantes que leí, el ser humano bajo condiciones adversas, solo le queda sobrevivir y para ello tomar decisiones.
El 13 de octubre de 1972, en el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que se dirigía a Chile con 40 pasajeros, que lo conformaban el equipo de Rugby de ese país, algunos familiares de estos y 5 tripulantes, por un error de cálculo del piloto el avión colisiono en la Cordillera de los Andes, durante 11 días los grupos de rescate realizaron sobrevuelos, el desvió de la aeronave fue tan grande que era imposible ubicarlos, como buscar una aguja en un pajar para los organismos de seguridad y salvamento de la época.

Después de casi dos meses el mundo los dio por muertos, no había rescate ni búsqueda, solo ceremonias religiosas, huérfanos, padres desconsolados, familiares y amigos destrozados.

Mientras eso sucedía en Uruguay y Chile, en las blancas montañas de los Andes, existía un grupo determinado a sobrevivir, algunos heridos de gravedad se resistían a cerrar sus ojos; sin agua, alimentos ni ropa adecuada para las bajas temperaturas, se cubrieron con los vestidos de los fallecidos y las pocas provisiones que traía el avión fueron consumidas rápidamente.

Veían cordilleras nevadas por todos lados, lo peor, no sabían dónde estaban, ¿a dónde ir? salir bajo las condiciones de invierno sin rumbo, sin alimento y abrigo sería su muerte, quedaba esperar en el aparato destrozado, mientras se descomponían los cuerpos de sus compañeros de equipo, conocían que su búsqueda para rescatarlos había terminado, solo quedaban ellos.

Trataron de salvar a sus compañeros heridos, hicieron grandes esfuerzos para mantenerlos vivos, casi todos murieron, fue en vano su esfuerzo, sin alimentos y solo con el agua de la nieve, debían tomar una decisión, esperar la entrada de la primavera para sobrevivir o dejar de sentir dolor y morir.

Resolvieron tomar la primera opción, luchar, intentarlo, convivir con el dolor, aferrarse a la esperanza, a lo imposible; esa medida traía consigo alimentarse, sino morirían, aquel compañero de equipo que compartió risas en el asiento del avión y que habían hecho todo lo posible por mantenerlo vivo, ahora sería su alimento para subsistir, la ilusión, imagino la dura decisión, pero así lo hicieron.

Después de 72 días, dos de los sobrevivientes, quienes habían caminado por varias jornadas sin comer con el fin de salvar a sus otros 14 compañeros que aún quedaban en la cima de la montaña, encontraron al arriero chileno Sergio Catalán, quien dio aviso a las autoridades, así pudieron salvarse 16.

Los seres humanos sólo valoramos la esencia de la vida, cuando entendemos que no hay mayor valor que la existencia.

Hubo y hay todavía controversia de los valores religiosos, éticos y morales sobre las actuaciones de los sobrevivientes, ¿qué es lo bueno?, ¿qué es lo correcto?, ¿qué es lo esencial?

Nuestro país, debe replantear de manera profunda su enseñanza, el concepto de valores, el significado de moralidad, honestidad, cada vez nos encontramos a la víspera de una sociedad llena de exceso de libertades que riñen con la convivencia, pero también lleno de falsos custodios morales que pregonan en público lo que fragmenta la esencia de la libertad humana.

Que alguien explique a qué hora se extravío la ética, donde se cayó, quien la recogió, porque estamos llenos de liderazgos falsos, putrefactos y anticristianos.




pORTADA OCTUBRE 2017
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