Un trovero asesinado1
Después de cantar, hablar de la vida y un poco de la muerte, de conversar sus canciones, salió sin prisa, sin afán, tal vez disminuido, eran 74 años que lo acompañaban esa madruga; el 9 de Julio de 2011 al transportarse en el vehículo que lo llevaría al aeropuerto, fue acribillado a balazos por sicarios pagados por las mafias y herido su acompañante, este último quien lo había contratado para que realizará el recital y cuyo presente no era muy santo, el cual ocultaba en su máscara de empresario.
Al parecer por asesinar el supuesto empresario, le quitaron la vida al maestro, al filósofo.

Como él diría “La muerte no me convence...solo aquel que ha vivido tiene derecho a morir...el amor nunca muere solo cambia de lugar”.

Mientras las mafias permeaban a los organismos de seguridad del estado, y con mirada e inacción cómplice, permitían secuestros, extorsiones, asesinatos, además, las autoridades se desentendía de la situación, tal vez por temor o compinchería, lo cierto es que todos sabían quienes mataban y morían, pero nadie quería actuar, era más fácil perseguir y condenar a los débiles.

Su padre los abandono pocos días antes de él nacer, como vivían con su familia paterna, fueron echados de la casa, poco tiempo después cuatro de sus siete hermanos, fallecieron “para que había tener hambre si no hay conque comer”; a los 14 años ya con problemas de alcoholismo y recluido en un reformatorio por su carácter violento, conoció a un cura Jesuita, quien le enseño a leer y a escribir, eso le gusto “¡Pero no digas no puedo ni en broma! Porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes”.

Su gusto por la lectura lo volvió más apacible y tranquilo, con el tiempo se casó y tuvo dos hijas, ambas fallecieron en un accidente aéreo.

Con problemas de salud pero con deseos de seguir enseñando, su vida le fue arrebatada por la indiferencia, Facundo Cabral, el trovero, fue asesinado por la lucha entre mafias en ciudad de Guatemala, Guatemala “Yo no soy de aquí ni soy de allá”.

“Cruza sin temores por la oscuridad después de la noche...amanecerá”

La impunidad en Latinoamérica ocasionada por las mafias del narcotráfico, la minería ilegal, la política, empresarial, como el cartel del papel en nuestro país, aún siguen cabalgando a sus anchas, a su gusto y con la mirada pérdida de quienes deben de ejercer gobierno.

Mientras en el norte del Cauca, sigamos preocupando en crear un nuevo departamento, pero no sea objeto de discusión y señalamiento la convivencia con las diferentes mafias, seguirán los asesinatos, seguiremos como dice Facundo Cabral “No estas deprimido estas distraídos”, sí, distraídos, los problemas de la región son otros, la preocupación debe ser los aumentos de las muertes violentas, pandillas, grupos sicariales con oficinas de cobro.

En Popayán como en el norte del Cauca, debemos exigir resultados a las autoridades, no recuerdo en los últimos 30 años en nuestra capital, que hubiese un aumento tan significativo de la drogadicción, las oficinas de cobro de las mafias y sus grupos sicariales, al parecer hoy las hay, si seguimos distraídos y no tomamos el control, otros lo harán por nosotros, o solo restaría esperar que maten a otro Facundo.

“El bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso”

¡Maestro donde este, desde allá, una trova más!

Nota: Todas las palabras entre comillas son frases de las obras de Facundo Cabral.





pORTADA OCTUBRE 2017
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