Por: Ferney Silva Idrobo.
Ferney Silva copiaCuando mi profesora me vio leyendo, dijo “Debes leer mucho para que seas como Sócrates”. Realmente fue traumático, con siete años no entendía lo que quería decir, llegue a mi casa y estuve un buen rato esperando que Sócrates saliera de la residencia del vecino y observarlo, así saber, si era una burla o algún pensamiento altamente profundo que debía descifrar.

Sócrates salió efectivamente de la casa del vecino, movía la cola profusamente, llego al poste levanto una de sus patas y orinó, luego fue a perseguir un gato, lo seguí con la mirada hasta que lo perdí. Realmente me caía bien, pero, obviamente se trataba de la broma de una profe a su alumno, como iba a creer que leyendo llegaría a ser un perro – talvez tenía razón.

En los meses siguientes escuche hablar de nuevo de Sócrates, por fin, pensé, entendería el mensaje. Descubrí que era un muy buen futbolista brasileño. Ciertamente jugaba bien, pero, ¿Cómo iba a tener ese talento si me la pasaba leyendo?; confirme que era un sarcasmo.

Años después entendería que no fue una broma, era un mensaje de estímulo de mi maestra- debo reconocer que mi profe perdió sus palabras en mí-. En ese momento entendí que Sócrates fue un filósofo griego, su obra más mencionada es la República; hablo entre otras cosas, de la organización del Estado y la política, hoy siguen vigentes conceptos como Etnoestado.

Etnoestado es la figura de gobierno y jerarquía que se origina en las características raciales de sus ciudadanos, es decir, un país de blancos para blancos, negros para negros, indios para indios; cohesionados por su raza y cultura, dicha sociedad se vuelve homogénea permitiendo consolidar la democracia y el poder. Sócrates hablaba de una idealización en un mundo aislado cientos de años atrás, lejos del escenario actual.

La realidad es que hoy se configura una orbe homogénea, en lo comercial y su modernismo; los ciudadanos del mundo se parecen cada vez más, usan tenis de Federer, los guayos de Messi, el celular de James y la ropa de Jennifer López; el planeta se llena de excusas para separarse, los Catalanes en España, los Crimeos en Ucrania y en la América los sectores indígenas reclaman mayor autonomía, por no decir, los hinchas de Millonarios con los de Santafé.

La mezcla racial y cultural que vive Latinoamérica, lo digo en presente porque nuestro subcontinente es un joven que no ha encontrado su vocación; a pesar que pareciera que la corrupción empieza a ser una característica que la mayoría nos rehusamos a reconocer; pero volviendo al tema, como resultado de la conquista, despojo y colonización, se ha creado una nueva sociedad, una “raza” producto del mestizaje y la modificación de las costumbres heredadas o implantadas, al parecer ni unos ni otros la aceptan, se niegan a visualizar un futuro conjunto que inevitablemente se le extingue los recursos alimentarios, su población aumenta y el territorio es el mismo.

La discriminación en un mundo que inobjetablemente nos coloca cada vez más cerca el uno del otro, no tiene futuro; nuestros ministros y presidentes, deben generar los espacios de prospectiva que nos permita crear escenarios de convivencia, donde la tolerancia no se convierta en un acto de resignación que consuma la libertad individual.

Algunos altos funcionarios públicos colombianos al igual que los extremistas raciales y religiosos deberían de premiarlos, porque jamás sería un castigo, enviarlos a un curso de prospectiva, para que se enteren que el mundo ya nos pertenece a todos, a la “raza” humana.



pORTADA OCTUBRE 2017
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