Por: Ferney Silva Idrobo
Ferney Silva copiaCuando cruzaba el parque sus ojos encontraron los míos, su andar ágil y veloz, me hizo recordar a los jaguares en vía de extinción que ya no quedan en el Cauca. Su afán, desahogar que había quedado sin trabajo por no apoyar al candidato de la administración, debía 4 cuotas de la matrícula de su hija que estudiaba quinto semestre de fisioterapia.
Este escenario se repite diariamente en nuestro país. ¿Cómo explicarle que todo es producto de la desigualdad?

Diferentes estudios hasta el 2017, indican que las mujeres reciben menores ingresos que los hombres, lo grave, que a este ritmo solo alcanzarán la igualdad dentro de 217 años. Si le cuento eso la desmoralizo.

El informe de 2018 de World Inequality Lab sobre desigualdad económica, señala que es un hecho que viene creciendo a diferentes velocidades en todo el orbe. La riqueza de Colombia respecto al mundo equivale al 0,53%. Es el 5 país con mayor ingreso per cápita de la región, lo que corresponde a un promedio para cada colombiano cercano a 350 millones anuales. ¿Usted los recibe?

En Colombia, debería ser una preocupación para congresistas, gobernantes y la sociedad en general, que seamos el segundo país con mayor desigualdad de América Latina y el tercero en el mundo; el 1% de la población manejan más del 20% de los ingresos. Estos datos no son traídos de los cabellos, los informes Oxfam, la Cepal, BM y la PNUD, así lo señalan.

Si esto no cambia a mediano plazo, será origen desestabilizador en muchos países, incluyendo el nuestro. El mercado permite el crecimiento económico y es válido para la generación de riqueza; pero sin variables que contrarresten el escenario actual, no veremos abocados a un poder dueño de todos los medios de producción, del ingreso y propietario de naciones enteras.

Los Europeos tienen clara esta situación, por ello, el Activo de sus países que es el sumatorio del patrimonio público y privado guardan una correlación de equilibrio que permite luchar contra la desigualdad, garantizando la competencia y el mercado.

De la población pobre de los Estados Unidos, solo el 30 % acceden a la formación universitaria, mientras los más ricos lo hacen a una tasa del 90%. Los resultados de dicho desequilibrio se empiezan a observar en ese país.

Si le cuento a Dorita, que una mujer campesina en nuestro país recibe cuatro mil pesos al día como ingreso, de pronto no la reconforte, pero dará cuenta de la magnitud del problema. Según el último informe de la Cepal la pobreza extrema en Colombia aumento del 7,9% al 8,5% en 2016.

Sobre la solución se conoce bastante, inversión en los sectores de educación y salud en términos de acceso, calidad y cobertura; posibilidad a empleos bien remunerados; progresividad impositiva; protección al medio ambiente, entre otros.

Algunos ven la corrupción como la causa y otros la consecuencia de la desigualdad, a Dorita en sus angustias no le debe importar mucho este análisis; lo cierto es que mientras haya una sociedad desigual, existirá una población de clase media y baja secuestrada por los discursos de quienes solo quieren permanecer en el poder para despojar, sin advertir las soluciones y ni el suicidio de su teoría.

Dorita se va en dirección al banco, con un certificado de ingresos de un empleo que ya no tiene, rebuscando un préstamo al 30% anual de los recursos que ahorra al 5% y así solucionar su preocupación. Vaya y todavía hay gente que no cree que hay desigualdad.


Portada oct 2018
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