...Le parecía todo mentira. Allí iba él de vuelta a su casa apesarado, lamentando lo sucedido, avergonzado. Uno tenía que reconocer aunque no le gustara, pensó, que era verdad eso que decían las mujeres de que los hombres tenían la maña de la violencia. ¿Qué necesidad había de pegarle un tiro a la Presidenta? ¡Por Dios!...
(El país de las mujeres, Gioconda Belli)

Por Yazmin Muñoz Cárdenas
Magister en estudios internacionales de paz, conflictos y desarrollo.


Yazmin Muñoz CárdenasOtra forma de ser y hacer política urge como un grito a voces que resuena en las calles, las aulas, los libros y hasta en las urnas. ¿Quiénes pueden representar, Qué voces escuchar, qué métodos y qué horizontes de sentido deben orientar la dinámica del poder?. Son, entre otras, algunas de las preguntas más acuciantes de momento.

El arte de la palabra escrita devela algunas pistas con textos como el de Gioconda Belli en “El país de las mujeres”, donde la imaginación con una dosis de realismo crítico pone en escena la posibilidad de tener un gobierno de mujeres; o el de la disertación teórica que ofrece Martha Nusbaum en “Emociones políticas la importancia del amor en la justicia”. En esta última, la autora da centralidad a las emociones públicas contrastando con lo aprendido sobre justicia desde los teóricos clásicos, el amor recobra un lugar fundamental en nuestras relaciones políticas; y el arte se convierte en un dinamizador de la inclusión.

Cuerpos y voces del gobierno de los hombres, también presidida por algunas mujeres, parecen no dar con la clave en una sociedad tradicionalmente dirigida por la lógica masculina tantas veces violenta, excluyente y discriminatoria. Así las cosas, la balanza parece inclinarse hacia quienes han sido excluidas del poder. No por carentes de poder, sino por encontrarse en el lugar del poder no autorizado, no legitimado por la sociedad patriarcal. No por ser mejores seres humanos, perfectas o angelicales, sino por ser depositarias del cuidado de la vida. Al menos, eso nos indica los recientes foros sobre participación social y política de las mujeres realizados en el Cauca donde representantes como Francia Marquez señala que la forma la otra política está alineada con la ética, el cuidado de la vida y el liderazgo colectivo. Esta y otras iniciativas lideradas por el movimiento social de mujeres del departamento, como la Mesa Interpartidaria de mujeres políticas del Cauca y la Red de Mujeres políticas en Expansión, reclaman, desde una perspectiva femenina el relevo de las clases políticas tradicionales. Ambas expresiones coinciden en la necesidad de renovar el liderazgo político históricamente ejercido por hombres.

Hoy parece urgente distinguir, como lo dice Rita Segato que: “El camino de los afectos y el camino de las cosas constituyen dos proyectos históricos orientados a metas de felicidad diferentes e incompatibles, y nuestra tarea como profesionales de la palabra es dotar de una retórica de valor, un vocabulario de defensa al camino relacional, a las formas de la felicidad comunales, que pueda contraponerse a la retórica del proyecto de las cosas, meritocrático, productivista, desarrollista y concentrador. La estrategia a partir de ahora es femenina”. (La escritura en el cuerpo)

Decidir en últimas, quedarse con la política de la vida aunque seamos capaces, también de la muerte.

Fotografia Daniel Iragorri Valencia


Portada oct 2018
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