Calculo


Por:Ferney Silva Idrobo

El cálculo nos está matando y no necesariamente pasan por la uretra hasta la vejiga, los expertos los define a modo de depósitos de materiales duros que se forman dentro de los riñones cuando la orina se concentra, lo que hace que ciertos minerales se cristalicen y se unan. Expulsarlos es bastante doloroso, tanto como un mal gobernante.

Algunos recomiendan que para prevenirlos se consuma de 8 a 12 vasos de líquido al día y limitar el consumo de sodio y proteínas de animales, claro, solo un experto de la salud podría recomendar de manera certera el camino a seguir.

Se dice que algunos Cálculos son hereditarios, otros se adquieren por costumbres alimenticias. Los de calcio son los más comunes, pero no solo da a los hombres también a las mujeres.
Pero la verdad no son los cálculos de este artículo.

Cálculo viene del latín calculus que significa piedrecita, ese término se usó para definir el proceso de contar en la antigüedad y utilizar las piedritas como elementos en las operaciones de acumular o restar y reflejar el resultado de esa acción.

Este término fue utilizado en la lógica matemática, para definir el algoritmo o fórmula establecida y arrojar un resultado.

En el bachillerato hablar de Cálculo, era aterrorizar a quienes llegaban a los grados superiores, el gran reto, como subir el Everest de rodillas; la mayoría lo sorteaba de manera satisfactoria, no sin antes dejar en la batalla varias neuronas muertas.

Dicen los versados del tema, que existe el cálculo natural que es la capacidad de razonamiento que tiene el ser humano y el matemático, este es la forma de razonar y formalizar cuantitativamente la formulación de un problema. Causa el mismo terror que las reformas tributarias, pero no es el que queremos mencionar.

El cálculo que nos mata es el político, esta no pasa por la uretra, pero causa un dolor en las vías que conducen al desarrollo, la paz y la justicia social.

El Cálculo de fiscales, contralores y procuradores que eximen de culpa a criminales y se convierten en sabuesos de inocentes, con el fin de que la operación matemática de sus bolsillos se engorde.
El cálculo de políticos que les gusta halagar a los sectores indígenas para recoger sus votos y utilizarlos, pero cuando vienen reclamaciones de tierras se sacuden las manos y dicen que el problema es de la nación.

El cálculo de administradores públicos, que compran medios de comunicación y concejales, con el fin de arrodillarlos y colocar en el presupuesto, el algoritmo de la corrupción.

El cálculo de congresistas que venden imágenes impolutas, pero que hacen lobby para que los corruptos sigan desangrando al pueblo, la operación de sumar, restar y que todo siga igual.

El cálculo de secretarios de despacho que en público hacen denuncias pero en privado se reúnen con delincuentes disfrazados de empresarios.

El cálculo de algunos votantes que consideran que asumiendo una posición de sumisión les va a permitir sobrevivir un día más.

El cálculo de algunos candidatos que van de sede en sede por los partidos, buscando gobernar pero rechazando de plano las ideas, con el argumento del consenso; que no es otro asunto, que llegar por encima de todo.

El cálculo debe ser el de la decencia, la libertad y las ideas, no el del dinero a cambio de poder, eso lo calculan mal; la gente está harta, aburrida y lista para nuevos y lógicos algoritmos de progreso y evitar así la cirugía; los ciudadanos no son estúpidos, ellos también están calculando su próximo movimiento, no lo duden.




Portada oct 2018
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