Por Jaime Soto Palma
Periodista

Jaime Soto PalmaQue un alcalde pierda con su candidato porque su desempeño no fue satisfactorio es absolutamente normal, la gente castiga a los malos gobernantes, pero que pierda haciendo una buena labor en el ejercicio de su mandato no suele suceder con frecuencia. ¿Qué pues sucedió en Miranda? ¿Por qué la gente de este municipio decidió castigar a su alcalde no obstante su buen desempeño?

Algunos dirán que el candidato Ulises Carrillo Grajales no era el mejor, otros que no hubo plata para financiar la campaña, que hubo corrupción y exceso de confianza, y de este modo hacer una lista larga, casi interminable por cierto, de cuanta ocurrencia aparezca para justificar el resultado.

El resultado sin embargo se encuentra explicado en el viejo aforismo Romano divide et impera “divide y vencerás” al que le apostaron el candidato vencedor José Leonardo Valencia, Elimey Caicedo Agudelo y Armando Largo Rivera con el fin de debilitar al partido dominante, en este caso al partido de La U. Dicho de otra forma, estos tres candidatos dividieron sus campañas para lograr la dispersión de votos, consientes y a sabiendas que, vencer al alcalde y su partido, de otra forma, no era racionalmente posible. Sin duda, una estrategia bien lograda y valida.

¿Cómo se cuajó esta estrategia? eso, tal vez nunca lo sabremos, pero si es claro que la hubo, solo basta con mirar los últimos resultados electorales. El Partido Liberal, por ejemplo, a partir del 2007 hasta hoy, ha tenido en promedio una votación de 2.033 votos, Cambio Radical 1.243 votos, El partido de la U (Incluido el Movimiento Apertura Liberal) 2.442, los Verdes 1.632, MAIS 989, Opción Ciudadana 841, el Partido Conservador 1.036, ASI 799, AICO 401, MIRA 176, El Centro Democrático 110 y el Polo Democrático 150 Votos.

En las tres últimas contiendas el Partido de la U y el Partido Liberal han concentrado el mayor caudal electoral de este municipio, el primero con el 21% y el segundo con el 16%, mientras que el Partido Conservador un 9%, Cambio Radical el 10% y la ASI el 7%. Es decir, que solamente estos tres últimos partidos que decidieron llegar hasta el final de la contienda, unidos apenas alcanzaban a sobrepasar con cinco puntos al partido de Walter Zúñiga Barona y Ulises Carrillo. De modo que, y especialmente el candidato del Partido Conservador Elimey Caicedo y el de la ASI Armando Largo Rivera, desde el comienzo de sus campañas sabían que no tenían ninguna oportunidad de ganar esta batalla. Luego, comprometido y amarrado el 63% de la votación entre todos los candidatos solo quedaba distribuirse el 37% restante. Unos cogieron para donde José Leonardo Valencia, Otros para donde Ulises Carrillo algunos para donde Elimey Caicedo y así sucesivamente.

Aunque al comienzo de este artículo manifesté que es válida esta estrategia en la política también debo aclarar que este tipo de maquinaciones son inmorales, pues se manipula al elector creándole falsas expectativas y esperanzas.

Hasta hoy, y tal vez, por desconocimiento, no logro entender cómo los estrategas de la campaña de Ulises Carrillo ante un hecho tan evidente no reaccionaron, ni siquiera cambiaron su estrategia publicitaria entre ellas la de mantener la memoria de José Norvey Grajales, Chiqui, en una campaña que merecía respuestas mas contundentes, llamados mas elaborados, propuestas mucho mas innovadoras y sobre todo, mostrar los resultados de una gestión, la de Walter Zúniga Barona, que pese a las diferencias que podamos tener con él, han sido excelentes.

Para la próxima campaña Ulises que es un buen candidato debe aprender la lección. Por lo demás, es suficiente con desearle al nuevo alcalde de los Mirandeños, José Leonardo Valencia, éxitos en su gestión de gobierno.



pORTADA OCTUBRE 2017
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